¿El fotógrafo nace o se hace?
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, 23/02/09 at 09:38:41 (3764 Visitas)
Maticemos esta pregunta... Definamos fotógrafo. ¿Qué es un fotógrafo? ¿Alguien que sabe usar una cámara de fotos? ¿Alguien que hace bonitas fotos? o ¿Alguien que expresa su visión a través de sus fotos?
Un Fotógrafo son esas tres cosas.
Está claro que cualquiera puede coger una cámara y apretar el botón. La mayoría de ellos también será capaz de encuadrar dentro del perímetro del visor lo que desea retratar con mayor o menor gusto. ¿Pero cuántos son capaces de hacerlo de una manera original, diferente? ¿De una forma personal y única que defina esa foto como propia a simple vista? ¿Cuantos tienen ojo fotográfico?
He aquí la diferencia entre hacerse o nacer fotógrafo. El ojo fotográfico es el arte del fotógrafo, y con él se nace, no se hace, si cabe... se tiene que educar.
Sucede con todas las artes. Mil veces habremos oído la expresión "lo lleva en la sangre" cuando, por ejemplo, vemos a un bailarín que arrastra a su público y le eriza los pelos encima del escenario, mientras que otros, con la misma formación académica, o más, se dedican con el mismo esfuerzo y no consiguen transmitir de la misma forma.
¿Y cómo se yo si tengo ojo fotográfico? Es simple, avanza en los tres aspectos que hemos comentado y decide tú mismo hasta donde eres capaz de llegar. Hemos dicho que para ser fotógrafo se requieren tres cosas: Saber usar una cámara de fotos, hacer bonitas fotos, y expresar a través de ellas.
El primer aspecto es bien fácil, solo tienes que apuntarte a una escuela de fotografía o indagar un poco por internet, depende de lo autodidacta que seas. Una cámara es un objeto mecánico/electrónico que se aprende a usar de la misma forma que usas el mando de la televisión (bueno, puede que sea un poco más difícil XD). Asimilar conceptos como focal, diafragma, velocidad de obturación, ISO, etc... forman parte de este proceso.
Una vez sabemos hablar el idioma de la fotografía y no nos suena a chino la palabra "profundidad de campo", pasemos al siguiente nivel... ¡Hagamos fotos!
Tomemos como modelo una simple manzana. Si, una manzana, sin más, busca en el frigorífico que seguro que tienes una(y sino mal hecho porque la fruta es muy sana y tiene que estar en todas las dietas!)
Tu foto se parecerá más o menos a alguna de estas tres:
Si se parece a la primera, enhorabuena! ¡Sabes usar una cámara! La foto está bien expuesta y enfocada. Pero... aun tienes mucho trabajo! ¿Qué son todos esos objetos que molestan a la vista? ¡Me he tenido que esforzar para encontrar la manzana.!
En la segunda foto todo esto se ha tenido en cuenta, no hay ningún otro objeto en la composición que moleste la visión de la manzana (eso no quiere decir que para sacar bien un objeto haya que fotografiarlo solo, pero en este caso le favorecía). Además, las líneas de la rejilla ayudan a la lectura y direccionan la visión hacia el punto de interés. También se ha tenido en cuenta la regla de los tercios que, si bien no es siempre necesario seguirla estrictamente (las reglas están para saltárselas) es útil en según qué tipo de composiciones. El fondo blanco también ayuda a resaltar el rojo y la luz lateral dibuja los volúmenes de la manzana.
Tenemos, en resumen, una bonita fotografía de una manzana.
Por último, la tercera foto.... Aquí la manzana adquiere un simbolismo. Rescatamos la historia de Adam y Eva para darle a la escena un significado, la amante que esconde sus pecados. Además, como en el caso de la manzana del frigorífico, nos ayudamos con los aspectos técnicos de la composición para facilitar la lectura de la escena. La posición de los elementos, la profundidad de campo, la desaturación selectiva... Esta fotografía no muestra una manzana, cuenta una historia a través de ella.
¿A cuál de las tres se parece la tuya?
Pasar del primer tipo de fotografía al segundo es relativamente fácil. Si sabes manejar bien tu cámara, es una cuestión de estudiar un poco cosas como composición, color, etc... que nos ayuden a potenciar lo que queremos fotografiar. Para ello siempre va bien ver fotos, muchas fotos! De esta forma vemos ejemplos prácticos y vamos abriendo fronteras a nuestra visión. Mirar por ejemplo los resultados de la búsqueda manzanas en flickr.
Y hasta aquí lo relativamente fácil.
Ahora viene cuando tenemos que hacer una introspección, y descubrir si tenemos ojo fotográfico. Descubrir si nuestros ojos ven cosas que otros no ven, si lo que ven lo perciben diferente, si lo diferente lo hacen particular. Y así ir descubriendo nuestra propia visión, que más tarde se verá reflejada en nuestras fotografías.
¿Y tú? ¿Has nacido fotógrafo?




(y sino mal hecho porque la fruta es muy sana y tiene que estar en todas las dietas!)







