Just Married
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, 15/06/10 at 02:31:00 (1770 Visitas)
Y llegó el día más esperado. Tras pasar muchos meses de preparación, unas últimas semanas de nervios y una última noche de insomnio, empieza el día que muchos consideran el día más importante de su vida, el de la unión en matrimonio con la persona con quien piensan compartir el resto de la vida…. luego ya llegaran las peleas por el mando de la tele, o los enfados por dejar los calcetines en medio de la habitación…….
Fotografía movida, fuera de foco, y trepidada, cuya fuerza reside en su composición y el tratamiento de la misma.
Foto: david wittig
Sin embargo ese día, el de la boda, va a ir desgranándose en un sinfín de momentos encadenados en que todo tiene que salir según lo planteado, a la perfección: la ceremonia en la iglesia o juzgado, el aperitivo, la comida o cena, el pastel, el baile y por supuesto, ¡las fotos!. Y ahí es dónde se abre otro enorme abanico de posibilidades.
Tenemos el fotógrafo que se “limita” a hacer fotos para dejar plasmado en imágenes los distintos momentos de la boda, fotos de familia y amigos…son fotos testimoniales, que si cuentan con una buena ejecución satisfarán siempre a los novios; se quedarán con un buen recuerdo gráfico de ese gran día. Luego tenemos el fotógrafo que saca el máximo partido a la creatividad para conseguir fotos menos típicas y más artísticas.
En este caso si hay talento el resultado puede ser sorprendentemente bueno; con técnica, ingenio, y sabiendo como y cuando arriesgar en las propuestas, los resultados suelen ser brillantes. Aunque está claro que en ocasiones los novios van a preferir unas fotos más testimoniales que artísticas; arriesgarse en una boda a hacer fotos que vayan más allá de lo testimonial puede ser, en ocasiones, complicado.
Posiblemente una foto que no convence a todos, pero que por su composición arriesgada y su mensaje subliminal merece ser destacada.
Foto: Dave Robbins Photography
Nuevamente una composición y ejecución complicada que da como resultado una imagen de una fuerza tremenda.
Foto: Angelica Glass
Si habéis ido leyendo anteriores entradas en este blog, habréis visto nuestra predilección por tratar de buscar las fotos que salen de lo común, fotos que resaltan por un motivo o por otro, ya sea por su tratamiento, por su momento, por su atrevimiento….en resumen, fotos que transmitan algo más. Y en esta ocasión se trata ante todo de fotos, sin etiquetas… no son sólo fotos de boda, o como mínimo no quiero considerarlas sólo eso. Van más allá. Detrás de cada una de ellas hay una clara intención creativa que no se queda sólo en formalismos.
En este caso, además del fotógrafo, intervienen de manera muy explícita los protagonistas de la boda, empezando por los novios, pasando por la familia, y acabando por los amigos y conocidos. Sin su complicidad muchas de las fotos que nos ocupan en este artículo no existirían.
Unos dirán que se ha decapitado al grupo de amigos, otros diremos que con ese corte el protagonista pasa a ser indiscutiblemente el novio. Y siempre está la mesa que cierra el acto con sus reflejos que recomponen la escena.
Foto: Garrett Nudd
El uso del b&n es un recurso habitual en este tipo de fotos. El hecho de que habitualmente el vestido de novia sea blanco, y que el novio vista de oscuro, permite prescindir de efectos coloristas y enfatizar la fuerza de ese contraste entre claros y oscuros.
Jugar con el formato de la foto ayuda en ocasiones a potenciar encuadres y/o simetrías.
Foto: Ben Chrisman
Otro recurso es mostrar recortes o detalles de una escena, es decir dejar al espectador la labor de interpretar la imagen, ya sea contextualizándola o deduciendo lo que no vemos.
En ocasiones encuadres y recortes arriesgados y bruscos nos permiten dar otras lecturas a una foto.
Foto: Justin & Mary Marant
Jugar con la profundidad de campo da resultados y lecturas menos convencionales.
Foto: Kevin Wrenn
Evidentemente nos encontramos (como en anteriores ocasiones) con fotos que se distancian de las normas académicas, de lo prestablecido. Sin embargo, y no podría ser de otra manera, es precisamente esa ruptura consciente de las leyes la que con frecuencia se erige en la esencia de la foto.
La importancia de saber escoger el momento, el encuadre, la abertura, velocidad, el procesado....
Foto: Ben Chrisman
Entre todas ellas encontramos fotografías espontáneas, esas en que el fotógrafo atrapa el momento, sin preparativos previos ni guión; meritorias todas ellas pues en una boda todo va muy rápido, no hay repeticiones, no hay lugar al error, y en esas circunstancias conseguir un buen momento, un buen encuadre, una buena exposición, es algo no al alcance de todo el mundo.
Un buen tratamiento del color es fundamental de cara al resultado final de la foto.
Foto: Laurel Mcconnell
Igualmente en muchas ocasiones nos encontramos con “falsas espontáneas”, es decir, imágenes que buscan representar un momento puntual, aparentemente casual o improvisado, pero que ciertamente conllevan una preparación y una colaboración implícita de los protagonistas. Seguramente es en este tipo de fotos en dónde más se puede experimentar, y dónde los resultados pueden llegar a ser más sobresalientes.
Saber aprovechar el entorno natural puede ser también un punto a nuestro favor.
Foto: Crash Taylor Photography
Finalmente es importante dejar claro que precisamente en las fotos de boda es dónde más necesaria se hace la experiencia y conocimientos técnicos del fotógrafo; un día que llevan planeando muchas personas a lo largo de muchos meses, no puede quedar deslucido por el fotógrafo….de él depende, en parte, la memoria colectiva del momento. No digamos si además éste consigue elevar a cotas artísticas su trabajo.



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