Preparar fotos para imprimir
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, 28/08/10 at 19:22:38 (4928 Visitas)
Desde que nuestras fotos no son más que un montón de píxeles (fotografía digital), a veces resulta un desastre llevar las fotos a "revelar". Pedimos que nos las impriman y a veces nos dejan bordes blancos, otras veces nos cortan alguna parte, o el resultado general nos decepciona. Vamos a ver los pasos que debemos seguir para que no nos pasen "cosas raras" al ir a recoger nuestras copias.
Una vez tenemos la foto lista, es decir, tras los retoques que creamos convenientes hacer, como pueden ser ajustes de niveles, de color, máscara de enfoque, etc.; debemos elegir el formato en que queremos imprimir las fotos.
Hay que tener cuidado con esto, ya que las cámaras compactas no tienen la misma proporción que las réflex (3:4 o 2:3, respectivamente).
Lo primero que vamos a hacer es comprobar cuál es la proporción de nuestras imágenes, y entonces podremos elegir entre la gama de tamaños adecuados, por ejemplo, 10x13 o 10x15, dependiendo del formato. Algunas tiendas donde imprimen fotos no disponen del formato con proporción 2:3, ya que se dedican a imprimir fotos de aficionados que usan solamente compactas, así que está bien comprobarlo con la persona que nos atienda.
Una vez hemos elegido el tamaño, recomiendo preparar la foto con las dimensiones exactas, es decir, ni grande ni pequeña, sino justamente con el tamaño del que queremos obtener la copia en papel.
Esto puede realizarse fácilmente en programas de retoque de imágenes como, por ejemplo, Photoshop. En el menú de Imagen>Tamaño de imagen y tras activar la opción de "Restringir proporciones", escribimos una de las dimensiones, ya sea la altura o la anchura, y la otra se modificará automáticamente. Es decir, si pongo 10 cm en la dimensión más corta, automáticamente la dimensión más larga cambiará a 15 o 13, según nuestro formato.
También debemos preocuparnos por llevar la imagen con la resolución correcta, ya que si es más baja de lo debido, la imagen puede aparecer pixelada al imprimir, o perder nitidez. Si es más alta no veremos cambios en la calidad, pero ralentizaremos el proceso ya que los archivos pesarán más de lo necesario.
La resolución que tomaremos como estándar para imprimir es 300 ppp. Si ponemos una resolución mayor, el archivo aumentará de tamaño (en kb), y no notaremos una mejora en la calidad.
Por otro lado, aunque el espacio de color recomendado para retocar y ajustar las imágenes es el ProPhoto, para llevar a imprimir las fotos debemos convertir a espacio de color sRGB, para evitar problemas en el laboratorio.
Una vez las fotos listas y redimensionadas, hay que guardarlas en un formato compatible con el laboratorio al que las llevemos. Lo mejor es entregar las fotografías en formato jpg, ya que no pesa demasiado y en cualquier sitio van a leerlo sin problemas. Normalmente será éste el único formato que acepten, aunque hay lugares donde se pueden llevar en formato tif.
Cabe decir que para obtener un resultado óptimo será conveniente trabajar con un monitor que nos dé una calidad aceptable para, una vez calibrado, poder confiar en que los colores y contrastes que estamos viendo son los que luego se imprimirán.
Los laboratorios profesionales ponen a disposición de los clientes los perfiles de color que utilizan sus máquinas, para que nosotros podamos, una vez preparada nuestra foto, comprobar a modo de prueba como quedará tras aplicarle el perfil concreto de la máquina de impresión que hemos elegido, y así ver la foto de la manera más parecida posible a como quedará en papel. Tened siempre en cuenta que habrá diferencias, ya que no es lo mismo ver una imagen en una pantalla que impresa.
Para terminar, quiero desmentir una falsa creencia sobre los modos de color de las imágenes. Hay mucha gente que piensa que si pasa sus fotografías al modo CMYK obtendrá mejores resultados, pero nada más lejos. Nuestras fotografías tienen el modo RGB, y las máquinas que las imprimirán también trabajan en RGB, de manera que, sólo por eso, ya parece lógico trabajar en RGB, aunque no sólo es eso; el modo CMYK contiene menos colores que el RGB, por tanto estaremos limitando nuestra gama si trabajamos en el primero.
De cualquier manera, y sin lugar a dudas, el mejor consejo es que tengáis un laboratorio habitual, de manera que os podáis adaptar cómodamente a la forma de trabajar, y preguntar cualquier duda al experto que os atienda.![]()










