
Precisamente ayer leí sobre el ruiseñor que casi nunca se le veía pero que a veces los machos cantaban en un posadero al descubierto (pensé...ja!! éso pasará una vez entre un millón), también leí que hacían los nidos en el suelo o muy cerca de él. Bueno, pues a mediodía, paseando con falconeti por nuestro querido parque de Polvoranca (Madrid) vimos uno cantando en un arbusto....ay que se larga...ay madre que se ha posado en lo alto de aquel árbol seco....ay que hay que afotarlo "ahora o nunca". No son muy buenas (estaba lejitos el amigo) pero al menos se le ve casi entero. La tanda de fotos se acabó cuando un gorrión envidioso de no tener esa voz vino a quitarle el posadero (será que no había sitio donde posarse....capullo). Un saludo.
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Y por último, la expulsión:
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Maldito gorrión envidioso!!
Enhorabuena Parestesias, has logrado algo poco común.
Saludos.
La historia que cuentas es el reflejo de lo que tantas y tantas veces pensamos todos en este mundillo, la serie está liada de fondo y escasa de detalle, pero ya la firmaba yo que sigo sin tenerlo en la colección.
Un saludo.
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