
Una de las pocas situaciones donde se puede fotografiar a un lagarto ocelado antes de que se esconda: trepando a un árbol (en este caso a un almendro), y además huyendo de dos canonistas: falconeti y yo, miedo por partida doble...
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Pues yo creo que le sobra aire por todos los lados, pero sobre todo por abajo... ¡como dos metros de aire de alto!.
Para que luego digan que los lagartos no vuelan...
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