Respecto del tema de la cacharrería macro:
Primero desarrollaré lo que ya expliqué en
este hilo:
Opción 1: Objetivo macro. Es decir un objetivo que te permita obtener una relación de ampliación 1:1 (la imagen proyectada en el sensor tiene el mismo tamaño que la imagen real).
Yo clasificaría los objetivos macro en función de sus focales:
En el entorno de 50-60mm:
- Canon 50mm f/2,5 compact macro (en realidad su relación de ampliación es 1:2, con un adaptador llega a 1:1)
- Canon 60mm f/2,8
- Tamron 60mm f/2
En el entorno de los 100mm:
- Canon 100mm f/2,8
- Tamron 90mm f/2,8
- Sigma 105mm f/2,8
- Tokina 100mm f/2,8
- Canon 100mm f/2,8 IS L
Los cuatro primeros ofrecen una calidad óptica tremenda, destacando en este aspecto el Tamron 90mm. Sin embargo, si hay algo que marca la diferencia entre el Canon y los demás es que el objetivo no se extiende al enfocar (el AF no me parece relevante, pues lo habitual en macro es enfocar manualmente), lo cual te facilita un poquito el trabajo cuando intentas enfocar a un bichito huidizo.
Respecto del nuevo Canon 100mm f/2,8 IS L tengo pocas referencias, pero todas son excelentes, aunque su predecesor parece mejor construido.
En el entorno de los 150-180mm:
- Sigma 150mm f/2,8 EX
- Canon 180mm f/3,5 L
Al tener una focal mayor permiten trabajar desde un poquito más lejos, pero también hay que considerar la trepidación por focal y por el mayor peso del objetivo, especialmente en macro, ya que estamos en una disciplina que exige mucha precisión.
Por último, uno inclasificable:
- El indomable Canon MPE-65: Ofrece relaciones de ampliación de hasta 5:1, pero hay que tener en cuenta que empieza donde terminan los demás macros. Silvia, si te gustan los detalles minúsculos y dispones de unos 800€, éste es el tuyo, aunque mi consejo es empezar con un macro normal, meterle después unos tubos y cuando tengas el tema controlado, mirarte el MPE-65.
Opción 2: Lentes de aproximación. Son lentes que se ponen en la parte delantera del objetivo (del mismo modo que un filtro). Se pueden poner en cualquier objetivo siempre y cuando tengan el mismo diámetro que éste (a mí no me gustan los adaptadores de diámetro). Suelen repercutir en cierta pérdida de calidad de la imagen.
De éstas, los mejores resultados los he visto con la Canon 500D (creo que David nos puede contar un poquito) y con las Raynox.
Opción 3: Tubos de extensión. Son literalmente unos tubos que se ponen entre el objetivo y la cámara permitiendo mayores acercamientos. Se pueden usar con cualquier objetivo, pero restan mucha luz y con ellos se pierde el enfoque a infinito (cosa que no te debería preocupar si estás haciendo macro). Excepto con los de unas pocas marcas, con los demás pierdes los automatismos de control del diafragma y de enfoque (esto último no te debería afectar mucho en macro donde es aconsejable el enfoque manual)
Sólo puntualizar que con tubos que no conserven automatismos, yo recomiendo el uso de objetivos manuales, es decir, que te permitan abrir y cerrar el diafragma desde el mismo objetivo. Un paseo por estas tiendas de segunda mano que, ahora con la crisis están tan de moda, es más que recomendable.
Para hacer macro, el Canon 50mm f/1,8, ése que casi todos tenemos se lleva fenomenalmente con tubos de extensión, consiguiendo relaciones de ampliación superiores a 1:1 y si los tubos son los Kenko (alternativa barata a los Canon) que conservan los automatismos, mejor que mejor.
Opción 4: Anillos de inversión. Es un adaptador que te permite poner tu objetivo del revés. Cuanto más angular sea el objetivo, mayor será la relación de aspecto al invertirlo. Con un objetivo de 50mm estarás, aproximadamente en una relación de ampliación de 1:1. Con los anillos de inversión pierdes los automatismos del mismo modo que con los tubos de extensión.
De nuevo recomendar el uso de objetivos manuales para invertirlos, ya que diafragmar con un objetivo invertido es un suplicio.
Continuará...
Saludos.
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