
Abro este hilo con una serie de entradas que he ido haciendo para mi blog en las que hablo sobre la fotografía de viaje aprovechando las fechas en las que estamos.
Espero que os resulte interesante y de ayuda.
Podéis ver las entradas originales en nachogutierrez.com/blog
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LA PLANIFICACIÓN DEL VIAJE
Aprovechando que estamos en verano, se acercan las vacaciones y nos disponemos a hacer algún viaje más o menos corto o largo, acompañados de nuestras cámaras fotográficas, voy a realizar una serie de entradas sobre fotografía de viaje, en la que analizaré aspectos que debemos tener en cuenta como la preparación del viaje, el equipo, aspectos a considerar en nuestro destino, consejos de técnicas fotográficas, etc…
Voy a empezar con la planificación del viaje.Vamos a partir de la base de que básicamente hay dos casos distintos de fotógrafos de viaje: quienes viajan por placer, por descanso, y durante su viaje hacen fotografías, y otros que organizan su viaje pensando principalmente en la fotografía.
Ambos tipos de fotógrafos son respetables, pero el enfoque que van a dar a su viaje va a ser muy diferente, sobre todo en la planificación y en el equipo.
En ambos casos, para los dos tipos de fotógrafos, es imprescindible conocer nuestro destino, qué nos vamos a encontrar, peculiaridades del país o región, de sus gentes, de su cultura, sus paisajes y ciudades, su clima… Con todo ello podemos hacernos una primera idea de qué tipo de fotografías podremos traernos de vuelta. Para facilitar el viaje, y evitar olvidos, es recomendable que apuntemos aquellos aspectos que hayamos detectado como básicos, y aquellos lugares imprescindibles de los que no podemos volvernos sin una fotografía.
Pero la planificación del viaje desde el prisma del segundo tipo de fotógrafo, debe ser muy minuciosa. El primero va a ir haciendo fotografías según va realizando el viaje, pero el segundo debe planificar el viaje según el tipo de fotografías.
Así por ejemplo, deberemos realizar una planificación de nuestro viaje por días e incluso horas. Según el tipo de fotografía que nos guste, la hora del día puede ser crucial, evitando casos habituales en los que por desconocimiento de la zona, llegamos a un lugar y las condiciones de luz no son las esperadas, perdiendo así una oportunidad, quizás la única, para traernos las fotos deseadas.
Por tanto, en primer lugar vamos a hacer un cuaderno de viaje en el que iremos rellenando la siguiente información:
Una vez que tenemos esos datos básicos, haremos la planificación del viaje, siempre con un mapa delante y teniendo en cuenta todo lo anterior. Antes de esto, habremos buscado información sobre nuestro destino en foros de turismo, webs de turismo del país o región, e incluso en foros de fotografía es habitual encontrarse consejos de compañeros que ya han estado allí.
- Clima de la zona a visitar
- Horas de salida y puesta de sol
- Horas de salida y puesta de la luna, así como fases lunares
- Desde unas semanas antes del inicio del viaje iremos haciendo un seguimiento de la evolución del tiempo, y veremos las previsiones justo el día antes de la salida
- Medios de transporte a emplear
- Disponibilidad de tomas de luz para recargar baterías
- Aspectos culturales a tener en cuenta, sobre todo si vamos a fotografiar personas, ya que no en todas las culturas podremos hacerlo libremente.
- Zonas a tener en cuenta por su peligrosidad (zonas de conflictos, con falta de comunicación telefónica, robos…)
- Disponibilidad de conexión a internet por si durante el viaje tenemos que ir confirmando reservas o buscando alternativas
- Datos de embajadas o consulados de España en nuestro destino
Con todo ello, seguiremos con nuestro cuaderno de viaje. En él, iremos anotando la actividad diaria, sobre todo haremos especial hincapié en horarios si tenemos que usar diferentes sistemas de transporte: horario de salida, compañía de transporte, un teléfono de contacto, números de reserva por si se pierde el original, direcciones de hotel, B&B, restaurantes…
Como decía al principio la planificación del viaje la vamos a hacer pensando en el tipo de fotografía que nos gusta hacer. Si somos de paisaje, deberemos saber las horas a las que sale y se pone el sol en cada zona, con la finalidad de buscarnos las horas apropiadas para cada tipo de luz y zona, aprovechando así al máximo la luz y evitando las horas centrales del día, que podemos aprovechar para desplazarnos, para descansar… Si nos gusta la fotografía nocturna, debemos saber a qué hora se pone el sol y las fases lunares, así como la hora de salida de la luna. Por ejemplo, en mi caso, y por el tipo de fotografía que me gusta hacer, planifico las rutas diarias siempre en sentido contrario a las agujas del reloj, cuando son rutas circulares. Y si son rutas lineales, siempre de este a oeste. Con ello aprovecho al máximo las horas de luz.
Tampoco está de más, si vamos a movernos con coche, bici o moto, llevar mapas impresos de las zonas a visitar y de las rutas previstas, aunque luego no sean las que hagamos definitivamente.
El plan B.
Sobre todo en los viajes que he hecho en solitario y que dependía de trenes, procuraba llevar un plan B en la mochila. Además de la planificación inicial que llevaba perfectamente documentada, me planteé algunas alternativas, ya que si vas un poco de por libre, sin algunas reservas, aprovechando viajes en tren para dormir… es posible que se den casos en que no todo salga como estaba previsto, y necesitemos de alternativas, por lo que es importante, en casos como esos, que tengamos planificadas rutas alternativas para situaciones imprevistas.
A pesar de llevar una buena planificación del viaje, recomiendo que de vez en cuando nos salgamos de esa hoja de ruta y nos desviemos por carreteras que parecen prometer paisajes interesantes, pequeños pueblos, o hacer alguna imprevista ruta a pie. Así disfrutaremos más el viaje.
Obviamente, toda esta planificación se simplifica mucho, si en nuestro viaje, la fotografía es secundaria. Bastará con tener los datos que he indicado al principio y saber qué lugares vamos a visitar, algo de planificación diaria, y poco más, ya que no será tan necesario como en el caso anterior el buscar datos con tal nivel de concreción y exactitud.
Por último, siendo previsores y poniéndonos en el peor de los casos, sería recomendable que anotáramos los números de serie de los componentes de nuestro equipo para que, en caso de robo o pérdida, sea más fácil su localización si llegan a algún servicio técnico oficial y para las correspondientes denuncias.
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EL EQUIPO
Si en la primera entrada de esta serie dedicada a la fotografía de viaje hablábamos de un aspecto importante previo al viaje, vamos con el segundo de ellos, que es el equipo que vamos a llevarnos en nuestras vacaciones.
Obviamente vamos a tener dos casos principalmente: usuarios de cámaras réflex con mayor o menor número de complementos (objetivos, filtros, flashes, trípodes…) y quienes poseen cámaras compactas con un reducido equipo complementario.
Básicamente, para ambos tipos de viajeros, vamos a plantearnos las mismas consideraciones, por lo que a priori no voy a hacer distinción alguna, y serán los propios usuarios quienes discriminen unas u otras de mis anotaciones en función de su equipo y sus necesidades.
A la hora de decidir qué equipo vamos a llevar, debe premiar ante todo el sentido común y llevar sólo aquello que vaya a ser necesario, evitando cualquier componente “por si acaso”. Cuando viajamos por ocio no debemos obsesionarnos en tener que hacer todas las fotos que nos gustaría, ya que así no disfrutaremos ni del viaje ni de la fotografía. Si debemos perdernos alguna foto, lo haremos, siempre hay alternativas. Caso diferente es que el viaje sea para realizar un reportaje, en cuyo caso sí deberemos plantearnos si debemos llevar todo o no, pero este no es el caso. Y hablo desde la experiencia. En su día, en un viaje “mochilero” en Irlanda cargué con un 100-400 “por si acaso”. Ese por si acaso fueron unas 6 fotografías de más de 500 que me traje. No mereció la pena cargar con 2 kilos extras para 6 fotos durante 12 días.
También tendremos en cuenta qué tipo de fotografía vamos a hacer (naturaleza, arquitectura, personas, detalles, situaciones de poca luz…), el lugar que vamos a visitar (hay países en los que conviene no llamar la atención con el equipo fotográfico, y es mejor llevarse una compacta de gama media-alta de 400 euros antes que un equipo completo de 9000 euros.)
1. La cámara
Sin duda, lo más cómodo para viajar es una compacta, fácil y cómoda de llevar, no llama demasiado la atención, rápida… Pero si buscamos un extra de calidad, disfrutamos de la fotografía hasta el punto de permitirnos el lujo de estar 20 minutos para hacer una foto… la solución es la réflex. Las diferencias ya las conocemos todos y creo que no procede explicarlas en esta entrada. Pero siempre, como ya he dicho, debemos valorar los pros y los contras de cada tipo de cámara.
Una opción para los nostálgicos es llevar una cámara con sus carretes, algo que parece que está volviendo de moda y nos devuelve la magia de tener que esperar para ver las fotografías.
2. Objetivos
Quienes opten por una cámara de objetivos intercambiables (y no hablo sólo de réflex, ya que hay otras cámaras como las micro 4/3 que pueden usar diferentes lentes) deben pasar a una segunda etapa de “meditación”, en la que analizarán qué objetivos van a guardar en su bolsa de transporte. Angulares, teleobjetivos, focales fijas, ojos de pez, objetivos luminosos, objetivos estabilizados, todo terreno… constituyen una de las más arduas cuestiones que resolver. No olvidemos que son la parte más pesada del equipo y que vamos a cargar con ellos todo el viaje. Si hemos planificado bien el viaje, sabremos qué tipo de fotografías vamos a hacer, y ello nos ayudará a saber qué objetivos llevaremos.
3. Iluminación
Es otro de esos elementos del tipo “por si…”. Debemos plantearnos bien la idoneidad de llevarlo o no, ya que el llevarlo supone no sólo ir cargado con el flash, sino también con accesorios de alimentación y otros accesorios como cargadores de baterías, difusores, etc… Y no olvidemos que nuestros flashes tienen potencia limitada y jamás podremos iluminar el skyline de Nueva York desde el puente de Brooklyn.
Nos será especialmente útil cuando vayamos a hacer cantidad de retratos, para rellenar luz, o interiores no excesivamente grandes, o debamos fotografiar objetos.
4. Filtros
Nos serán útiles sobre todo para fotografía de naturaleza y paisajes, incluso urbana. No obstante, un polarizador para saturar colores, eliminar reflejos, conseguir mejores cielos… Y un UV, aunque yo no soy partidario de su uso habitual, puede venirnos bien para proteger la lente en casos concretos: contra golpes, si hay fuerte viento…
A partir de ahí, filtros de densidad neutro, degradados, correctores de color… según necesidad y tipo de fotografía que hagamos.
5. Almacenamiento
Imprescindible ir bien cargados de tarjetas de memoria. Y siempre que sea posible llevaremos o bien un disco duro externo al que podamos volcar las fotos mientras vamos llenando las tarjetas, o bien algún ordenador portátil cuanto más pequeño mejor, que además nos permitirá hacer ediciones de los archivos rápidamente para casos en que sea necesario, estar conectados a internet…
Procuraremos tener localizadas posibles tiendas donde comprar tarjetas en caso de necesidad. Y en caso de emergencia, si no cumplimos nada de lo anterior, siempre podemos buscar alguna tienda de fotografía donde seguro que nos grabarán en un DVD las imágenes contenidas en nuestras tarjetas.
6. Energía
Irse de vacaciones con una sola batería es jugar a la ruleta rusa. Corremos el riesgo de que se avería, se estropee, se descargue antes de tiempo (por exceso de frío, por ejemplo) o no tengamos donde cargarla a tiempo. Mínimo dos o tres baterías. Y por supuesto, un cargador de baterías. Si viajamos a países como Italia o Reino Unido, donde hay enchufes diferentes a los españoles, no olvidemos llevar un adaptador, aunque siempre podemos encontrarlo en el país de destino, pero puede ser difícil según en qué zonas.
Para las pilas recargables, lo mismo. Llevar uno ultrarápido nos puede sacar de muchos apuros, sobre todo si nuestra cámara además de trabajar con baterías, puede funcionar con pilas. Para ello necesitaremos llevar el adaptador correspondiente.
Las pilas deberán ser de la mayor carga posible, por ejemplo de 2700 o mayor.
Procuraremos ahorrar energía todo lo posible, sobre todo si viajamos en zonas donde encontrar un enchufe es complicado. Para ello, evitaremos hacer uso de pantallas de visión, usando siempre el visor óptico (en las réflex) y del visor pequeño digital, si lo tiene, de nuestra compacta. Si apagamos y encendemos la cámara cada vez que la usamos, estaremos perdiendo mucha energía, por lo que es mejor dejar la cámara en reposo, además de que al usarla de nuevo será más rápida (sobre todo lo notaremos en las compactas).
También podemos ahorrar energía si desactivamos sonidos (por ejemplo el de aviso de enfoque) y evitando grabar vídeo. Las fotos las visualizaremos en la pantalla sólo cuando sea necesario.
7, Transporte
Según el peso y los componentes del equipo que vayamos a llevar con nosotros, deberemos utilizar el sistema de transporte adecuado. En esta elección, también tendremos en cuenta la frecuencia con la que necesitaremos cambiar de objetivos, flash… Para cámaras compactas y poco equipo adicional, con un bolso de un solo hombro es suficiente.
Pero si llevamos una réflex con varios objetivos, flash, filtros… ya necesitaremos otros sistemas más adecuados. Por ejemplo mochilas, clásicas para llevar un equipo abundante de forma cómoda, incluso las hay con posibilidad para llevar también ordenador portátil. Suelen tener un chubasquero para proteger la mochila y el equipo en caso de lluvia. Si no lo tiene, en tiendas de deporte las venden. Pero tienen el inconveniente de que cada vez que queremos cambiar de objetivo o flash no lo tenemos a mano, y tenemos que quitarnos la mochila de encima, abrirla, buscar objetivo, cambiarlo… con lo que se puede hacer pesado en muchas ocasiones.
Así que si somos de los que cambiamos de objetivo frecuentemente, lo idóneo es una bolsa de un hombro de mayor capacidad, igual de versátil que una mochila pero con todo más a mano.
Otra opción es usar chalecos, arnés y alforjas. Así podemos tener todo a mano repartiendo el peso en diferentes zonas, en lugar de en un solo hombro como ocurre con el caso anterior.
Si vamos a cargar con la cámara mucho tiempo, debemos buscar correas de neopreno anchas. Son más cómodas que las de cuero, no marcan tanto y amortiguan el peso. Otra opción es hacernos con un arnés para la cámara, con lo que el peso recae en los hombros en lugar de en las cervicales.
8. Limpieza
No está de más llevarnos al menos un pincel de cerdas suaves para limpiar tanto objetivo como sensor. O bien una pera de aire para sensor y un trapo para limpiar gafas para los objetivos y filtros. Evitemos llevar líquidos ya que pueden abrirse y estropearnos parte del equipo. Con ello, evitaremos sustos innecesarios.
9. Soportes
Trípodes y monopiés son otros de los accesorios que nos serán casi imprescindibles en muchas ocasiones. Fotografía nocturna o con poca luz, autorretratos, o largos periodos de tiempo para hacer una foto son algunos ejemplos en los que será necesario un trípode. En función de nuestra cámara y objetivos, lo necesitaremos de mayores dimensiones o nos será suficiente con uno económico y pequeño, más fácil de transportar. Ante todo debemos buscar uno que sea ligero, ya que nos acompañará en muchas excursiones y paseos.
Los monopiés nos serán útiles para buscar una estabilidad adicional sin necesidad de cargar con un pesado trípode. Pero tiene la desventaja de que sólo será útil para estabilizar en circunstancias de poca luz como atardecer o interiores de edificios religiosos. Si para hacer la fotografía necesitamos de un tiempo de exposición de menos de 1/15 de segundo, el monopié puede sernos de poca utilidad en la mayoría de los casos.
10. Otros accesorios
- Empuñaduras. Particularmente, aunque suelo usar la empuñadura muy a menudo en mis trabajos, no lo hago cuando voy de viaje, ya que busco llevar el menor peso posible.
- Disparadores remotos. Para fotografía de larga exposición resultan casi imprescindibles, sobre todo si dispone de temporizador.
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QUÉ FOTOGRAFIAR
Tras los preparativos y la elección del equipo adecuado llegamos a nuestro destino. Ahora es cuando empezamos nuestra aventura en firme y se nos plantea otra duda: ¿qué vamos a fotografiar?
Realmente esta pregunta deberíamos formulárnosla aún en nuestras casas y llevar todo bien claro cuando lleguemos a nuestro lugar de vacaciones, pero es algo que solemos pasar por alto, sobre todo cuando llegamos al lugar elegido y por la razón que sea no sabemos muy bien por dónde empezar, cómo seguir y dónde acabar.
Lo primero que vamos a hacer es plantearnos varias preguntas. En primer lugar, ¿con qué fotografías queremos volver? Podemos hacerlo con fotos tipo postal, generales, algunos detalles, centrándonos en lo principal sin complicarnos la tarea. Esto es idóneo cuando la fotografía no ocupa un peso importante en nuestro viaje, vamos con gente que no sigue el ritmo de fotógrafos más concienzudos… Pero también podemos buscar un reportaje más profundo, siendo este caso el de quienes viajamos básicamente con la idea de amoldar el viaje a la fotografía, o al menos que ésta tenga un papel muy importante del viaje.
El primero de los casos es el más sencillo de abordar. A menudo nos guiaremos por las lecturas que hayamos hecho al planificar el viaje y por las guías que nos den en nuestro destino. Fotografiaremos lo más importante para volvernos con fotografías no sólo testimoniales, sino también buscando un lado algo más estético, cuidando encuadres, iluminación… Además, en estos casos, no nos centraremos en nada en particular ya que haremos fotografías tanto de paisajes como de personas o arquitectura, etc…
Pero el segundo caso es el más complejo, y podemos complicarlo más o menos según los objetivos que nos marquemos.Así pues, nos plantearemos nuevas preguntas: ¿qué quiero fotografiar? ¿cuál es el objetivo de mi reportaje? Podremos centrarnos en fotografiar sólo paisajes, sólo fauna, sólo arquitectura, quizás nos llame más la atención las costumbres de los lugareños o vamos a realizar un análisis pormenorizado de la flora de los bosques, por poner varios ejemplos. Lo normal es abarcar diferentes objetivos, y sólo los fotógrafos profesionales o amateurs que tengan un gusto muy específico por algo en particular (por ejemplo, arquitectos), darán prioridad a uno o dos de los campos antes mencionados. Lo normal es que toquemos más de dos o tres temas.
Aquí la planificación del viaje es fundamental, ya que de los recorridos planeados, de las horas y los lugares a visitar va a depender fundamentalmente el objetivo final de nuestro reportaje. También es cierto que, al revés, la planificación va a depender del tipo de fotografía que buscamos.
Lo ideal, para quienes optamos por volver con reportajes multidisciplinares es es planificar varios reportajes. Por ejemplo, si viajamos a Vietnam, las posibilidades son infinitas y si no lo tenemos claro, al final volveremos con gigas de fotografías sin orden ni sentido entre sí. En este caso podemos plantearnos realizar varios reportajes, por ejemplo:
- El Parque Nacional de Cat Ba: paisajes
- Templos budistas
- Artes marciales vietnamitas
- Fauna vietnamita
- Las calles de Hanoi y sus gentes
Con esos 5 reportajes tenemos suficiente trabajo para perdernos por Vietnam 2 ó 3 semanas.
Obviamente, habrá fotógrafos profesionales que viajen sólo para hacer un reportaje sobre el parque nacional, por ejemplo. Pero también habrá quienes se traigan imágenes de todo eso y más, pero sin profundizar tanto como quien tiene esos objetivos.
Siempre sobre la marcha, ya que si desconocemos el destino podemos ir con ideas equivocadas, podemos ir corrigiendo los temas de los reportajes, incluso renunciar a alguno de ellos para centrarnos más en los demás o por haber descubierto alguno que no teníamos previsto. Pero siempre realizaremos estos cambios con rigor y teniendo en cuenta cómo puede afectar tanto al resto de reportajes como al viaje en general, ya que puede suponer cambio de planes y lo que ello conlleva (reservas de hoteles, trenes, aviones…)
No debemos dejar lugar para la improvisación ya que en ese caso podemos encontrarnos con un resultado final insatisfactorio que llegue a frustrarnos.
Otra regla de oro es que no podemos volvernos con todas las fotografías que vean nuestros ojos. Habrá algunas a las que por diferentes motivos debamos renunciar: porque no podemos acceder a un recinto, porque no tenemos el equipo adecuado… Pero siempre es mejor y más gratificante volver con fotografías que nos llenen y nos hagan sentir satisfechos aunque hayamos dejado alguna por el camino, antes que hacer miles de fotos y al volver a verlas no muestren lo que realmente veían nuestros ojos. La impaciencia es la peor compañera de la fotografía.
Es más, plantearía como ejercicio de “responsabilidad fotográfica” el establecernos un límite de número de fotos general o diario. Con ello pensaremos más la fotografía y casi seguro estaremos más orgullosos de ella.
Otros factores a tener en cuenta en este momento, y es algo que ya teníamos planificado, son aspectos especiales del lugar: la cultura, la reacción de la gente al ser fotografiados… y también lo relacionado con la seguridad. Es posible que haya casos, sobre todo en países menos desarrollados, en los que a pesar de disponer de un equipo de calidad y muy completo, debamos salir con lo justo, con un equipo que no llame la atención, recurriendo incluso al uso de cámaras compactas con funciones avanzadas (disparo en RAW, modos manuales…) para realizar trabajos profesionales pero que nos ayudarán a pasar más desapercibidos.
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ALGUNOS ASPECTOS A TENER EN CUENTA DURANTE EL VIAJE
La verdad que hasta ahora no me he centrado en aspectos más allá que los meramente preparativos del viaje. Recordemos: la preparación del viaje, la elección del equipo y qué fotografiar. En esta entrada voy a tratar algunos aspectos sencillos que debemos tener en cuenta cuando ya estamos haciendo el viaje, la mayoría de ellos de sentido común, pero que no está mal repasar para no dejarnos nada en el aire.Blog de viaje.
Hoy día podemos disponer de conexión a internet en casi cualquier destino. SI bien habrá limitaciones de ancho de banda o de disponibilidad en el destino, apenas quedan hoteles o albergues donde no haya una conexión. Dependiendo del país, podemos encontrar conexiones wifi libres en plazas y calles, en estaciones de tren, establecimientos de hostelería… Podemos aprovechar el viaje para hacer un blog sobre nuestras experiencias, lo que vamos viendo, poder ir subiendo alguna fotografía… En caso de no disponer de ordenador o de conexión a internet, siempre podemos hacer un diario de viaje en papel y pasarlo a un blog a la vuelta.
Esto siempre le vendrá bien a alguien que acabe dando con nuestro blog y que necesite información del sitio donde nosotros ya hemos estado.
Por ejemplo: Guía de Escocia, por addser.
Localización de las fotos.
Voy a suponer que nuestra cámara no dispone de un sistema de geolocalización por satélite o de algún dispositivo que nos permita hacerlo de forma automática (los hay, pero son caros para usarlos sólo en vacaciones).
La primera forma, la más sencilla y económica es ir anotando en un cuaderno los lugares que vamos visitando. Si a lo largo de un día son muchos los lugares visitados, podemos ir anotando las fotografías que hacemos en cada lugar. La forma más fácil es indicar el nombre del lugar el nombre de archivo de la primera foto que hacemos ahí. Ésto lo podemos saber al visualizar las fotos en nuestra cámara, ya que podemos hacer que nos muestre el nombre.
Otra opción, si queremos geolocalizar de una forma precisa las fotos en internet a la vuelta del viaje es usar un GPS. Si llevamos GPS de viaje, con mapa de carreteras y callejeros, algunos suelen disponer de una opción en la que nos muestra las coordenadas geográficas de donde estamos en cada momento. En ese caso, haremos lo mismo que en el caso anterior, pero indicando además esas coordenadas. Si nuestro GPS es de campo/mar, ese dato lo tendremos disponible seguro.
Guardado de las fotos.
A veces los menús de las cámaras y nuestros dedos nos juegan una mala pasada. Quién no ha borrado de forma accidental alguna foto. Para evitar eso, varias recomendaciones:
1. Evitaremos borrar fotos en la cámara, ya que muchas suelen tener las opciones: Cancelar – Borrar – Borrar todas. Un fallo del software de la cámara, o una mala jugada de nuestros dedos pueden provocar que borremos no sólo una foto accidentalmente sino todas.
2. Si nuestra cámara tiene los menús con memoria, es decir, se mantiene siempre en la última opción que hemos visitado, evitaremos que esa última opción sea la de “formatear tarjeta”.
3. Evitaremos exponer las tarjetas a situaciones de riesgo: no sacarlas de la cámara si hace mucho viento o llueve, nunca encima de charcos, barro, arena… Como decía al principio, son cosas obvias, pero que muchas veces pasamos por alto por un exceso de confianza.
4. Procuraremos hacer una copia de las fotos, siempre que dispongamos de algún dispositivo de almacenamiento como un disco duro portátil o un ordenador portátil, al menos una vez al día. Y si es posible dos, una a mediodía y otra por la noche.
5. Si no disponemos de ningún dispositivo de ese tipo, cuando sea posible buscaremos alguna tienda donde nos graben en DVD o en un pendrive las fotos.
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LA VUELTA A CASA
Ya ha pasado todo el viaje, hemos disfrutado como niños recorriendo nuestro destino y haciendo unas cuantas fotos. Pero ahora viene el… ¿qué hacemos? Lo primero es reponerse del bajón de la vuelta a casa, y lo segundo madurar nuestro reportaje.Como siempre, habrá numerosos casos, pero que podemos resumir en los siguientes:
Particularmente a mí me gusta dejar madurar las fotos. Cuando vuelvo de un viaje, vuelvo a casa con la idea de no ponerme a retocar fotos de forma compulsiva. Me limito a echarles un vistazo, ver los resultados ya en frío (en caliente casi todas las fotos nos parecen merecedoras de estar colgadas en un museo) y posiblemente retoque alguna que me guste en particular o que vaya a enviar a alguien porque me la “encargó”.
- Si nos hemos limitado a traer fotos de recuerdo sin ninguna otra pretensión, nos será suficiente con pasarlas al ordenador, darles algún retoque si somos de retocar las fotos, e imprimirlas en el mejor de los casos.
- Si nuestro propósito iba un poco más allá y hemos traído fotografías que queremos enseñar, pero sin centrarnos en ningún aspecto en particular del viaje, es casi seguro que nos molestemos en dar un repaso a las fotos, ver cuáles eliminamos, cuáles retocaremos, cuáles subiremos a internet (ya sea flickr, nuestra web o cualquier otro medio) e incluso imprimir aquellas que queremos que pasen a decorar nuestra casa o la de algún amigo o familiar.
- Pero si nos habíamos planteado el realizar uno o varios reportajes más a fondo, el trabajo es más duro. Éste será el caso en el que me voy a centrar.
A la hora de hacer las selecciones definitivas debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué quiero contar o enseñar? Podemos hacer una historia de nuestro viaje, por lo que la selección de fotos será cronológica, o podemos contar con imágenes algo sobre un lugar en concreto, por lo que la selección la realizaremos con otros criterios.
Pasados unos días, en los que he conseguido asentarme de nuevo, ya empiezo con un flujo de trabajo. Reviso las fotos, la cantidad depende de las fotos que traiga y voy haciendo una primera selección: descartes de fotos que no me llamen la atención, que tengan defectos técnicos… Y por otro lado me voy quedando con aquellas que “posiblemente” retoque y pasen a formar parte de un portfolio o reportaje en concreto.
Una vez hecha esa primera selección, hago una segunda. Cuando tenía la galería en flickr, ahora en la web… siempre he evitado subir decenas de fotos seguidas que al final acaban generando un álbum con un exceso de fotografías que llega a cansar al visitante. Por tanto, realizo una, dos o las selecciones que hagan falta hasta quedarme con una buena colección de fotos que realmente llamen la atención pero que no cansen.
Dependiendo del motivo fotografiado, procuro que el número de fotos esté entre las 5 y las 20.
Pero no olvidemos que la selección la haremos siempre con la pregunta de ¿qué quiero contar? en nuestra cabeza.
Si la decisión es contar nuestro viaje, lo normal es que nos centremos en un plano cronológico y organicemos las fotos por etapas o por días.
Pero siempre teniendo en cuenta que lo que vamos a contar es un resumen de nuestro viaje, no una película sobre él. Quiero decir, que el número de fotos deberá ser contenido, y si nuestro viaje ha sido de siete días y hemos visitado dos ciudades, no podemos hacer un reportaje con 100 ó 200 fotos. Debemos dejar que quien vea nuestras fotos se quede con ganas de más. Si no lo conseguimos, es que nos hemos excedido y la selección no es la adecuada.
Si vamos a realizar reportajes sobre aspectos, lugares, personas, edificios… en concreto, la selección debe ser aún más exhaustiva. Vuelvo a hacer hincapié en lo que he dicho en el párrafo anterior: dejemos que la gente se quede con ganas de más, así habremos triunfado.
Como lo que queremos es que quien vea nuestras fotos parezca que ha estado ahí, vamos a darle toda la información necesaria mediante las fotos: vistas generales para contextualizar el resto de fotografías, detalles, momentos especiales…
Por ejemplo, recientemente he estado visitando las minas de Tharsis, y la selección ha sido una breve colección de 15 fotografías que podéis ver aquí. Ese número de fotos son más que suficientes para que quien las vea sepa qué hay, qué había, cómo está ahora, qué fue…
Si vamos a subir las fotos a alguna web o galería tipo flickr, no está de más nunca dejar algún texto explicativo.
Hecha la selección, es turno de realizar los retoques.
Ante todo tengamos buen gusto. No abusemos de los retoques que llamen más la atención que la propia fotografía. Si para llamar la atención debemos recurrir a HDRs excesivos, retoques demasiado elaborados… es que nuestra foto no tiene la suficiente fuerza por sí sola. El retoque debe ayudar a interpretar la foto, pero nunca debe estar por encima de ella. Huyamos de las técnicas de todo a 100 que encontramos en modo de acción para photoshop y hagamos que nuestras fotos sean únicas y no como salidas de una cadena de producción en masa.
Otro error en el que a veces incurrimos es que dentro de una misma colección de fotografías realizamos diferentes retoques: dos fotos en blanco y negro, tres en color, dos con una desaturación selectiva, cinco HDR y una en sepia. Con esto hacemos que el reportaje pierda la unidad y, por tanto, el significado.
Si hay fotos que creemos que deben tener un retoque especial, saquémoslas de su colección, no pasa nada. También podemos mostrar a nuestro público fotos sueltas porque consideramos que tienen la suficiente fuerza como para estar por separado.
Y por último, utilizando palabras del magnífico fotógrafo y maestro Óscar Molina, llega la socialización de las fotos, es decir, mostrar el resultado de nuestro trabajo. Subiremos las fotos a nuestra web, a alguna red social, a alguna galería… y esperaremos el feedback de nuestro público. Ello nos permitirá seguir avanzando y mejorando. Pero ante todo, unas reglas básicas:
- Nuestros padres, amigos… por lo general siempre van a decir que les encanta las fotos. Salvo que tengan bastantes nociones de fotografía, siempre les va a gustar lo que hagamos, por tanto, no suelen ser juicios realmente válidos.
- Quienes comenten nuestras fotos deberán argumentar, tanto para bien como para mal.
- Ante ciertas críticas del tipo: el encuadre no es el mejor, etc… recordemos que nosotros estábamos allí y, quizás, si no planteamos otro encuadre es porque no se podía. Hay quienes sientan cátedra sin conocer las circunstancias en que está hecha la foto, y quienes se limitan a intentar aconsejar. Olvídemonos de los primeros. No nos valen. Ah, y los comentarios tipo “fotón”, “preciosa”, “buenísima”… también los obviaremos, limitándonos a un “gracias”.
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Espero que os sea útil.
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Magnifico trabajo. Voy a intentar ponerlo todo en practica.
Saludos
CANON 7D
CANON 70-200 L F2.8 IS
CANON 24-70 2.8
TOKINA 11-16 2.8
http://www.flickr.com/photos/60537041@N07/
Muy útil, por supuesto. Un "modus operandi" para fotografía de viaje sencillo de seguir y con verdades aplastantes que muchas veces olvidamos.
Muchas gracias por compartirlo, me quedo con dirección del blog para echarlo un buen vistazo.
Un saludo.
Gracias por esta recopilación. Siempre viene bien reciclarse de vez en cuando leyendo cosas a las que generalmente damos por obvias. Saludos
Canon 450D + Tamron 18-270 + Canon 50mm f1.8
Felicidades por el esfuerzo y la dedicación, Gooth, me ha gustado mucho, sobre todo la parte psicológica sobre cómo abordar el viaje y las fotos que haremos. Es algo sobre lo que merece la pena pensar y lo relatas perfectamente.
Sólo te comento 3 cositas:
- Deberías añadir un apartado sobre "Fotografía de viajes cuando viajas con niños", es un mundo en sí mismo y altera todos los planes que puedas tener, jeje.
- Muy acertado el comentario sobre la "socialización" del resultado y dejar a la gente con ganas de más y no de menos. Me permito añadir que si se realiza un montaje musical, el vídeo no debería superar los 3'30" para que la gente no pierda el interés (no falla).
- Es una pena que estos hilos tan trabajados se puedan perder en el olvido. Yo de ti me plantearía la posibilidad de crear una entrada de blog para que perdure (y ya puestos, podrías añadir comentarios sobre el material y sobre cómo afrontar los distintos motivos del viaje, así cierras el círculo).
Felicidades en cualquier caso.![]()
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