Llevo más de un año usando un Tamron 55-200 en mis salidas y hasta ahora no puedo estar más contento con el objetivo. Exceptuando el excesivo viñeteo en la zona que ronda los 200mm y la lentitud de enfoque no tengo más quejas sobre este objetivo: ligero, discreto, sin aberraciones cromáticas, calidad de imagen notable y con un tamaño que sorprende.

El caso es que hace unos meses me compré un pequeño equipo de estudio, flash, paraguas, etc y me he dedicado bastante al retrato. Para retratos suelo usar el 17-85, que a 85mm me gusta mucho para este tipo de fotografía.

El Tamron sólo lo usaba en exteriores, pero me dió por probar focales algo mayores en los retratos de primer plano y me sucedió algo sorprendente, no obtengo toda la nitidez que me muestra el objetivo en exteriores.

Todas las fotografías realizadas con el Canon 17-85 están mucho más nítidas y ricas en detalle, sin embargo el Tamron me las deja mucho más blandas, cosa que no me sucede en exteriores donde quedan mucho más parejos en situaciones similares.

He probado a diafragmar hasta f11, a costa de bokeh, a probar distintas focales: 85, 100, 135, ..., pero los resultados siguen siendo iguales. Llegué a pensar que podía deberse a que en el Canon uso el estabilizador y en el Tamron no lo tengo disponible, pero al hacer pruebas sobre trípode los resultados se repitieron.

Sólo se me ocurre que el objetivo no es capaz de enfocar del todo bien en distancias cortas. La distancia mínima de enfoque es de 0,95m, pero hablo de retratos que están hechos de 2 a 3 metros de distancia.

¿Alguien más ha tenido esta sensación con este objetivo? Es por comparar impresiones.