Western
15/06/09, 01:07:15
Yo, erre que erre. Soy muy cabezón.
Mi antigua FZ28 me había dejado muy buen sabor de boca, antes de iniciarme con mi primera reflex.
La historia la he contado varias veces, y es una historia de sinsabores y pequeñas conquistas. Es el cuento de demostrar que (por fin) una reflex como la 1000D es, para mí, superior en todo a una de las mejores compactas del mercado.
Porque la FZ28 era magnífica... pero la vendí en eBay porque no era lo que estaba buscando. Qué buenas fotos hacía, y qué defraudado me sentía cuando ampliaba en el PC y veía ruido por doquier, y una especie de difusión de los colores que odiaba.
Pero compré la 1000D, y yo todo ilusionado comencé a hacer fotos para comprobar la supuesta superioridad de la reflex. Y cuando proyecté la fotos en la pantalla del ordenador ¡horror! qué chasco. Había algo que no me convencía, y sobre todo poniendo al lado las otras fotos de la compacta.
3000. Ese es el número de fotos que he realizado para convencerme de que mi nueva 1000D es... simplemente soberbia. Y es que el truco está en el cristal que le ponemos delante. Tras agenciarme un mítico 28-135 de Canon, trabajar en Adobe RGB, y usar Lightroom para el revelado en RAW, pasé de la ruina mental hasta casi la foto de profesional. Ayer me traje unas fotos de Torremolinos que no me creo que haya hecho yo con esta cámara, y con eso lo digo todo.
De manera que lanzo un mensaje para los iniciados: la paciencia es la madre de la ciencia. Pero también es cierto que este hobby te puede arruinar, porque si quieres la perfección, ésta tiene un precio muy alto.
Ji, ji, ji... voy por mi cuarto objetivo... y sigo.
Mi antigua FZ28 me había dejado muy buen sabor de boca, antes de iniciarme con mi primera reflex.
La historia la he contado varias veces, y es una historia de sinsabores y pequeñas conquistas. Es el cuento de demostrar que (por fin) una reflex como la 1000D es, para mí, superior en todo a una de las mejores compactas del mercado.
Porque la FZ28 era magnífica... pero la vendí en eBay porque no era lo que estaba buscando. Qué buenas fotos hacía, y qué defraudado me sentía cuando ampliaba en el PC y veía ruido por doquier, y una especie de difusión de los colores que odiaba.
Pero compré la 1000D, y yo todo ilusionado comencé a hacer fotos para comprobar la supuesta superioridad de la reflex. Y cuando proyecté la fotos en la pantalla del ordenador ¡horror! qué chasco. Había algo que no me convencía, y sobre todo poniendo al lado las otras fotos de la compacta.
3000. Ese es el número de fotos que he realizado para convencerme de que mi nueva 1000D es... simplemente soberbia. Y es que el truco está en el cristal que le ponemos delante. Tras agenciarme un mítico 28-135 de Canon, trabajar en Adobe RGB, y usar Lightroom para el revelado en RAW, pasé de la ruina mental hasta casi la foto de profesional. Ayer me traje unas fotos de Torremolinos que no me creo que haya hecho yo con esta cámara, y con eso lo digo todo.
De manera que lanzo un mensaje para los iniciados: la paciencia es la madre de la ciencia. Pero también es cierto que este hobby te puede arruinar, porque si quieres la perfección, ésta tiene un precio muy alto.
Ji, ji, ji... voy por mi cuarto objetivo... y sigo.