Aparroyos
02/12/14, 15:34:45
Os cuento mi triste caso...
En el número 187 del pasado mes de noviembre de la revista “deViajes”, perteneciente al grupo Hearst (Editorial de revistas como Quo, Elle, Car and Driver, Fotogramas, Casa Diez, Diez Minutos, etc.) se publicó, sin mi consentimiento, una fotografía cuya autoría me pertenece, sin nombrarme como autor y lo que es más grave, recortando la fotografía para eliminar una marca de agua con mi firma.
Me puse en contacto con ellos para informarles de este hecho y buscar una solución amistosa. Es cierto, no quería que la cosa quedara en una palmadita en la espalda. Este gran grupo editorial debe conocer las normas del juego y en el momento que recortan deliberadamente la fotografía, demuestran que no actuaban con la buena fe de la que alardean.
Quiero que sirva de escarmiento, de mi derecho a pataleta, quiero que no continúen realizando este tipo de prácticas, que intuyo habituales, limitándose a pedir perdón cuando hayan tenido la mala suerte de que el autor se dé cuenta, como es el caso.
Les mando una factura (de importe simbólico) que rechazan tras ponerse en contacto con los responsables del edificio en el que realicé la fotografía y comprobar que en el momento de la toma firmé una autorización en la que no podía hacer uso comercial de las fotografías. ¡Si! ¡Un edificio que alberga en su interior cultura se pone del lado del pez grande y se olvida de mi derecho de autor! ¡Pero si quien está haciendo uso comercial de la fotografía es la revista!
Acudo a un abogado quien les manda un requerimiento solicitándole el importe, no como cesión de la fotografía (que no puedo según la autorización firmada), sino como compensación de los daños morales causados. Hoy he recibido la contestación y evidentemente deniegan el pago. Se limitan a mencionarme como autor en el número 188 de diciembre en una pequeña “Fe de errores”. Eso es, fotografías gratis a cambio de un breve párrafo para aquellos molestos fotógrafos que se enteren de mi mal hacer.
El responsable de la asesoría jurídica de Hearst escribe textualmente: “sospechamos que a vuestro cliente le mueve un interés puramente crematístico”. Afortunadamente y por contra de lo que piensa este señor, no me mueve el dinero y mucho menos por esta ridícula cuantía, por lo que he decidido desistir en una lucha contra quien realmente no merece la pena. Es cierto, han ganado.
Eso sí, he de reconocer que me sentiré enormemente satisfecho si consigo que esta parrafada sea leída por unas cuantas personas quienes a la hora de comprar alguna de estas revistas mencionadas reflexionen acerca de este modo de actuar y decidan gastarse los tres euros en otra cosa.
Muchas gracias por vuestro tiempo.
Un abrazo para todos.
En el número 187 del pasado mes de noviembre de la revista “deViajes”, perteneciente al grupo Hearst (Editorial de revistas como Quo, Elle, Car and Driver, Fotogramas, Casa Diez, Diez Minutos, etc.) se publicó, sin mi consentimiento, una fotografía cuya autoría me pertenece, sin nombrarme como autor y lo que es más grave, recortando la fotografía para eliminar una marca de agua con mi firma.
Me puse en contacto con ellos para informarles de este hecho y buscar una solución amistosa. Es cierto, no quería que la cosa quedara en una palmadita en la espalda. Este gran grupo editorial debe conocer las normas del juego y en el momento que recortan deliberadamente la fotografía, demuestran que no actuaban con la buena fe de la que alardean.
Quiero que sirva de escarmiento, de mi derecho a pataleta, quiero que no continúen realizando este tipo de prácticas, que intuyo habituales, limitándose a pedir perdón cuando hayan tenido la mala suerte de que el autor se dé cuenta, como es el caso.
Les mando una factura (de importe simbólico) que rechazan tras ponerse en contacto con los responsables del edificio en el que realicé la fotografía y comprobar que en el momento de la toma firmé una autorización en la que no podía hacer uso comercial de las fotografías. ¡Si! ¡Un edificio que alberga en su interior cultura se pone del lado del pez grande y se olvida de mi derecho de autor! ¡Pero si quien está haciendo uso comercial de la fotografía es la revista!
Acudo a un abogado quien les manda un requerimiento solicitándole el importe, no como cesión de la fotografía (que no puedo según la autorización firmada), sino como compensación de los daños morales causados. Hoy he recibido la contestación y evidentemente deniegan el pago. Se limitan a mencionarme como autor en el número 188 de diciembre en una pequeña “Fe de errores”. Eso es, fotografías gratis a cambio de un breve párrafo para aquellos molestos fotógrafos que se enteren de mi mal hacer.
El responsable de la asesoría jurídica de Hearst escribe textualmente: “sospechamos que a vuestro cliente le mueve un interés puramente crematístico”. Afortunadamente y por contra de lo que piensa este señor, no me mueve el dinero y mucho menos por esta ridícula cuantía, por lo que he decidido desistir en una lucha contra quien realmente no merece la pena. Es cierto, han ganado.
Eso sí, he de reconocer que me sentiré enormemente satisfecho si consigo que esta parrafada sea leída por unas cuantas personas quienes a la hora de comprar alguna de estas revistas mencionadas reflexionen acerca de este modo de actuar y decidan gastarse los tres euros en otra cosa.
Muchas gracias por vuestro tiempo.
Un abrazo para todos.