ali babá
14/04/15, 19:35:10
Hola a todos
Me refiero concretamente a la práctica de deportes, o actividades que entrañan riesgo físico, tales como las actividades acuáticas y subacuáticas; exploraciones y carreras con los 4X4; escalada y espeleología; exploraciones y recorridos libres a pie, o 4X4, y cualquier otra que se lleve a cabo en lugares remotos, o de difícil acceso, y sin el equipo y precauciones debidas.
Supongo que la mayoría de los ruteros de Marruecos nos hemos metido muchas veces en auténticos berenjenales sin adoptar medidas de caución. Habitualmente tarde o temprano, con averías o sin ellas logramos salir del paso. Dicho esto la montaña es más peligrosa que el desierto, con diferencia. Por eso es mucho menos visitada y da gloria ir a esos pueblecitos tan maravillosos que jalonan los ríos y los valles, y admirar paisajes alucinantes. Sin nieve, hielo o barro no presenta ninguna dificultad objetiva transitar por los caminos y pistas de paso común (4X4). Otra cosa son los recorridos alternativos y exploraciones, especialmente en invierno o al principio de la primavera, durante el deshielo. También hay pistas por la que sólo cabes tú, colgadas sobre enormes barrancos, con trazados sinuosos y grandes pendientes. Cualquier error y te vas abajo. En un par de ocasiones nos encontramos cerrado un puerto y no pudiendo acceder por la carretera, que estaba cortada, nos lo “saltamos” campo a través y por pistas atascadas de nieve. Aunque parezca mentira logramos superarlo sin ningún problema. Otra vez subiendo por una pista que llega a unas calderas volcánicas (confluencia del Atlas y Antiatlas), en la ruta a Azkaoun, superamos por los pelos varios arrastres y patinazos, entre el hielo y el barro, y logramos vadear dos cortes de pista. Pero no siempre es así. Si te despeñas por un barranco en un lugar intransitado pueden pasar días hasta que alguien descubra el desastre. Luego, para evacuar heridos o muertos asimismo puede tardarse una eternidad, salvo que los accesos sean fáciles y esté próxima una ciudad importante.
Muchos van a escalar a Thagia, cerca de Ziaouat-Ahansal, y a otros lugares. Y unos lo hacen como es debido y otros no, asumiendo los riesgos. Una vez vi a un grupo de franceses que, con muy buen criterio, se negaron a que les acompañara un colega suyo que tenía un resacón total porque se emborrachó la noche anterior.
Si te aventuras en el Atlántico sin conocerlo podrías ser arrastrado al interior y terminar en cualquier sitio, o en ninguna parte. Si decides explorar el fondo submarino en esos bellos lugares que existen a lo largo de la Costa Atlántica y lo haces por libre, en plan amiguetes, podrías ser igualmente arrastrado por la corriente o sufrir cualquier problema sin posibilidad de recibir ayuda inmediata.
Esto viene al cabo del trágico suceso en el que han fallecido dos espeleólogos españoles, con ocasión de practicar este deporte en un área de difícil acceso, sita aprox. entre Azilal (no confundir con Asilah) y Amezri, en una zona donde confluyen enormes cañones, ríos y torrentes. Con todo el dolor y lo lamentable de estas muertes cualquier profesional conocedor de Marruecos sabe, en conciencia, que los accidentados y su organización actuaron de forma temeraria, y no adoptaron las medidas de caución que requería el caso, incluidas las imprevisiones e iniciar el ascenso cuando estaba cayendo el sol, en lugar de buscar una salida a pie, que la había, etc.
De muy joven practiqué algo la escalada, para acompañar a otros, aunque no me atraía especialmente. Una caída al lecho seco de un torrente desde trece m. de altura, medidos, determinó el fin de mi actividad. Fue un milagro, no me hice ni un arañazo. Caí sobre un montón de grava de tres m. de altura y caí bien. No sentí miedo cuando me di cuenta que me iba, ni después, pero supe que no era lo mío. Seguí haciendo descensos de vez en cuando, hasta que me dediqué a lo que de verdad me gustaba, hasta que me lesioné una rodilla y puse punto final: las largas caminatas por la montaña, ora arriba, ora abajo, muchas veces más peligrosas que la escalada. Hay larguísimos caminos de cabra que se cuelgan de precipios y barrancos descomunales. No hay donde agarrarse y un mal paso o un resbalón, y te vas para siempre. También tienes que hacer breves ascensos o descensos, a pelo, para superar obstáculos o atajar. Quiero decir que cuando llevas a cabo este tipo de actividades, por tu cuenta, muchas veces sólos un amigo y tú; sin indicar a nadie donde estás ni lo que pretendes hacer; sin una baliza GPS, sin el equipo adecuado o en circunstancias adversas; sin conocer en profundidad el terreno que pisas; sin asegurar una vía de escape; sin un celular por satélite; sin previsión de víveres, y omisiones por el estilo, sabes que te pones en riesgo si sucede un imprevisto o un accidente, o te pierdes. Es nuestra la responsabilidad no del vecino ni del gobierno, ni de nadie. Al menos lo he tenido claro toda la vida.
En la mayoría de los países europeos las actividades de montaña están reguladas por leyes, reglamentos y normativas. Entre otras, cumplir las medidas de seguridad a rajatabla, estar federado, tener contratado un seguro de accidentes y solicitar, y obtener el permiso correspondiente. En el momento que incumplas cualquiera de los requisitos no hay más responsable que tú, y si originas un rescate por tu imprudencia lo pagas tú.
Cierto es que en estos países las actividades de montaña tienen un gran desarrollo y generan recursos. Es por eso que en las estaciones o lugares estratégicos existen equipos civiles de rescate/salvamento, además de los propios de la G.C., la P.N. y en algunos casos, militares. Pero en Marruecos no y en otros muchísimos países tampoco. Marruecos no es Suiza, con miles de escaladores, y por lo tanto no puede permitirse mantener equipos de rescate de alta montaña… por si a alguien se le ocurre meterse en un lio que podría haber evitado. Esto lo sabemos todos y están obligados a saberlo los visitantes. En este caso concreto se han omitido datos, se han dicho mentiras y enmarañado el suceso, para eximirse de responsabilidades unos y culpar de todo a otros. Veamos.
En primer lugar, “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y uno debe sujetarse a esto, o callar. Del análisis sobre la forma como se abordó lo que iba a ser un descenso, exploración, y ascenso sin complicaciones, en una jornada, parece más que claro que se incumplieron los protocolos elementales de seguridad: a) zona de difícil acceso; b) meteorología cambiante; c) época de deshielo; d) equipo insuficiente y con los víveres justos para la jornada; e) no ser acompañados por un guía; f) no tener equipo de apoyo exterior; g) separarse del grupo principal sin los medios de comunicación necesarios (baliza GPS, celular por satélite y radio VHF-VHF); h) iniciar el ascenso por una pared vertical helada, poco antes de la puesta del sol… y creo que con esto es suficiente. El accidente en sí se produjo porque dos de los escaladores se desplomaron sobre el fondo del cañón, muriendo uno de ellos instantáneamente. El segundo resultó herido de gravedad. Esta es la primera parte de la desgracia, que no puede ser imputada a terceros, como no sea a la organización del evento y a los propios afectados.
Luego vino la segunda parte del desastre, que ha sido la única que se ha comentado, en la que se ha hecho hincapie, y en la que se trasladan todas las responsabilidades a las autoridades marroquíes, y españolas. Repasemos.
Hasta ahora el único relato directo que conozco es el del superviviente. He repasado varias veces el vídeo y estas son mis conclusiones: a) el nivel de formación general de esta persona deja mucho que desear; b) para haber sufrido tantas penalidades, hambre y frío, está en plena forma, como un toro y sin un arañazo; c) una vez comprobada la muerte instantánea del primer escalador y estabilizado, según él, el segundo; en lugar de salir a pie de allí por una senda y buscar ayuda, se quedó quietecito esperando a que llegara alguien.
Cuando fue localizado por la gendarmería marroquí, parece evidente que carecían de los medios necesarios para rescatar al herido. Lo intentaron como pudieron, con lo que tenían. Luego, a la hora de la responsabilidad sobre cómo se intentó el rescate y porqué cayó el herido al agua, bajo o junto a una cascada… se produce una nebulosa en sus recuerdos que saldó con un “lo tiraron al agua” o algo así, resultando con sólo había abajo dos personas, un gendarme y él mismo. Y luego más nebulosas… hasta que falleció el herido. Parece que las autoridades marroquíes no evaluaron acertadamente la gravedad de la situación y los medios aportados resultaron insuficientes a falta de otros. Hasta que fueron conscientes de ello no recabaron el auxilio de las autoridades españolas. Pero Marruecos y España no tienen conciertos como los existentes entre países de la CEE y se perdió un tiempo con la burocracia, hasta que se desplazaron para actuar. Empero, nada de lo sucedido lo ignoran los ruteros de Marruecos. La burocracia es muy lenta en ese país ¿Es por esto culpable de “asesinato” como acusa la organización? ¿Acaso actuaron de mala fe? ¿Quienes en primer lugar provocaron el accidente y el resultado posterior?
En Derecho existe el principio de causalidad "causa-causae" que se interpreta como “el que es causa de la causa es causa del mal causado”. Si infringes las normativas y las medidas elementales de seguridad también eres responsable de los resultados, por muy terribles que hayan sido las consecuencias. Desconozco si la organización de la “aventura” había solicitado y obtenido permiso administrativo de la autoridad competente marroquí; también, si habían contratado una póliza de seguros que incluyera el rescate, válida para Marruecos; si informaron sobre lo que iban a hacer ¿Porqué el grupo que se separó no llevó un guía consigo? Y otros interrogantes.
De este trágico suceso debemos obtener enseñanzas y no actuar de cualquier manera, y por libre. La pretensión de exonerarse de toda responsabilidad, los organizadores andaluces, podría volverse contra ellos, ya que el gobierno marroquí a su vez podría aplicar sanciones administrativas a dicha organización, y exigir responsabilidades. También, en lo sucesivo, esto traerá consecuencias para los escaladores ya que, probablemente, se regule su actividad y se sancione la práctica sin autorización. En fin, lo dicho y repetido, una desgracia cuyas consecuencias debieron ser previstas.
He pensado varias veces si colgaba el post o no, porque no quiero dar lugar a reproches, a justificaciones, ni a polémicas absurdas. Soy un visitante más, enamorado del país, y digo esto para que nadie se llame a engaño, en lo sucesivo, y para que todos reflexionemos y seamos responsables de nuestras decisiones.
Me refiero concretamente a la práctica de deportes, o actividades que entrañan riesgo físico, tales como las actividades acuáticas y subacuáticas; exploraciones y carreras con los 4X4; escalada y espeleología; exploraciones y recorridos libres a pie, o 4X4, y cualquier otra que se lleve a cabo en lugares remotos, o de difícil acceso, y sin el equipo y precauciones debidas.
Supongo que la mayoría de los ruteros de Marruecos nos hemos metido muchas veces en auténticos berenjenales sin adoptar medidas de caución. Habitualmente tarde o temprano, con averías o sin ellas logramos salir del paso. Dicho esto la montaña es más peligrosa que el desierto, con diferencia. Por eso es mucho menos visitada y da gloria ir a esos pueblecitos tan maravillosos que jalonan los ríos y los valles, y admirar paisajes alucinantes. Sin nieve, hielo o barro no presenta ninguna dificultad objetiva transitar por los caminos y pistas de paso común (4X4). Otra cosa son los recorridos alternativos y exploraciones, especialmente en invierno o al principio de la primavera, durante el deshielo. También hay pistas por la que sólo cabes tú, colgadas sobre enormes barrancos, con trazados sinuosos y grandes pendientes. Cualquier error y te vas abajo. En un par de ocasiones nos encontramos cerrado un puerto y no pudiendo acceder por la carretera, que estaba cortada, nos lo “saltamos” campo a través y por pistas atascadas de nieve. Aunque parezca mentira logramos superarlo sin ningún problema. Otra vez subiendo por una pista que llega a unas calderas volcánicas (confluencia del Atlas y Antiatlas), en la ruta a Azkaoun, superamos por los pelos varios arrastres y patinazos, entre el hielo y el barro, y logramos vadear dos cortes de pista. Pero no siempre es así. Si te despeñas por un barranco en un lugar intransitado pueden pasar días hasta que alguien descubra el desastre. Luego, para evacuar heridos o muertos asimismo puede tardarse una eternidad, salvo que los accesos sean fáciles y esté próxima una ciudad importante.
Muchos van a escalar a Thagia, cerca de Ziaouat-Ahansal, y a otros lugares. Y unos lo hacen como es debido y otros no, asumiendo los riesgos. Una vez vi a un grupo de franceses que, con muy buen criterio, se negaron a que les acompañara un colega suyo que tenía un resacón total porque se emborrachó la noche anterior.
Si te aventuras en el Atlántico sin conocerlo podrías ser arrastrado al interior y terminar en cualquier sitio, o en ninguna parte. Si decides explorar el fondo submarino en esos bellos lugares que existen a lo largo de la Costa Atlántica y lo haces por libre, en plan amiguetes, podrías ser igualmente arrastrado por la corriente o sufrir cualquier problema sin posibilidad de recibir ayuda inmediata.
Esto viene al cabo del trágico suceso en el que han fallecido dos espeleólogos españoles, con ocasión de practicar este deporte en un área de difícil acceso, sita aprox. entre Azilal (no confundir con Asilah) y Amezri, en una zona donde confluyen enormes cañones, ríos y torrentes. Con todo el dolor y lo lamentable de estas muertes cualquier profesional conocedor de Marruecos sabe, en conciencia, que los accidentados y su organización actuaron de forma temeraria, y no adoptaron las medidas de caución que requería el caso, incluidas las imprevisiones e iniciar el ascenso cuando estaba cayendo el sol, en lugar de buscar una salida a pie, que la había, etc.
De muy joven practiqué algo la escalada, para acompañar a otros, aunque no me atraía especialmente. Una caída al lecho seco de un torrente desde trece m. de altura, medidos, determinó el fin de mi actividad. Fue un milagro, no me hice ni un arañazo. Caí sobre un montón de grava de tres m. de altura y caí bien. No sentí miedo cuando me di cuenta que me iba, ni después, pero supe que no era lo mío. Seguí haciendo descensos de vez en cuando, hasta que me dediqué a lo que de verdad me gustaba, hasta que me lesioné una rodilla y puse punto final: las largas caminatas por la montaña, ora arriba, ora abajo, muchas veces más peligrosas que la escalada. Hay larguísimos caminos de cabra que se cuelgan de precipios y barrancos descomunales. No hay donde agarrarse y un mal paso o un resbalón, y te vas para siempre. También tienes que hacer breves ascensos o descensos, a pelo, para superar obstáculos o atajar. Quiero decir que cuando llevas a cabo este tipo de actividades, por tu cuenta, muchas veces sólos un amigo y tú; sin indicar a nadie donde estás ni lo que pretendes hacer; sin una baliza GPS, sin el equipo adecuado o en circunstancias adversas; sin conocer en profundidad el terreno que pisas; sin asegurar una vía de escape; sin un celular por satélite; sin previsión de víveres, y omisiones por el estilo, sabes que te pones en riesgo si sucede un imprevisto o un accidente, o te pierdes. Es nuestra la responsabilidad no del vecino ni del gobierno, ni de nadie. Al menos lo he tenido claro toda la vida.
En la mayoría de los países europeos las actividades de montaña están reguladas por leyes, reglamentos y normativas. Entre otras, cumplir las medidas de seguridad a rajatabla, estar federado, tener contratado un seguro de accidentes y solicitar, y obtener el permiso correspondiente. En el momento que incumplas cualquiera de los requisitos no hay más responsable que tú, y si originas un rescate por tu imprudencia lo pagas tú.
Cierto es que en estos países las actividades de montaña tienen un gran desarrollo y generan recursos. Es por eso que en las estaciones o lugares estratégicos existen equipos civiles de rescate/salvamento, además de los propios de la G.C., la P.N. y en algunos casos, militares. Pero en Marruecos no y en otros muchísimos países tampoco. Marruecos no es Suiza, con miles de escaladores, y por lo tanto no puede permitirse mantener equipos de rescate de alta montaña… por si a alguien se le ocurre meterse en un lio que podría haber evitado. Esto lo sabemos todos y están obligados a saberlo los visitantes. En este caso concreto se han omitido datos, se han dicho mentiras y enmarañado el suceso, para eximirse de responsabilidades unos y culpar de todo a otros. Veamos.
En primer lugar, “la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero” y uno debe sujetarse a esto, o callar. Del análisis sobre la forma como se abordó lo que iba a ser un descenso, exploración, y ascenso sin complicaciones, en una jornada, parece más que claro que se incumplieron los protocolos elementales de seguridad: a) zona de difícil acceso; b) meteorología cambiante; c) época de deshielo; d) equipo insuficiente y con los víveres justos para la jornada; e) no ser acompañados por un guía; f) no tener equipo de apoyo exterior; g) separarse del grupo principal sin los medios de comunicación necesarios (baliza GPS, celular por satélite y radio VHF-VHF); h) iniciar el ascenso por una pared vertical helada, poco antes de la puesta del sol… y creo que con esto es suficiente. El accidente en sí se produjo porque dos de los escaladores se desplomaron sobre el fondo del cañón, muriendo uno de ellos instantáneamente. El segundo resultó herido de gravedad. Esta es la primera parte de la desgracia, que no puede ser imputada a terceros, como no sea a la organización del evento y a los propios afectados.
Luego vino la segunda parte del desastre, que ha sido la única que se ha comentado, en la que se ha hecho hincapie, y en la que se trasladan todas las responsabilidades a las autoridades marroquíes, y españolas. Repasemos.
Hasta ahora el único relato directo que conozco es el del superviviente. He repasado varias veces el vídeo y estas son mis conclusiones: a) el nivel de formación general de esta persona deja mucho que desear; b) para haber sufrido tantas penalidades, hambre y frío, está en plena forma, como un toro y sin un arañazo; c) una vez comprobada la muerte instantánea del primer escalador y estabilizado, según él, el segundo; en lugar de salir a pie de allí por una senda y buscar ayuda, se quedó quietecito esperando a que llegara alguien.
Cuando fue localizado por la gendarmería marroquí, parece evidente que carecían de los medios necesarios para rescatar al herido. Lo intentaron como pudieron, con lo que tenían. Luego, a la hora de la responsabilidad sobre cómo se intentó el rescate y porqué cayó el herido al agua, bajo o junto a una cascada… se produce una nebulosa en sus recuerdos que saldó con un “lo tiraron al agua” o algo así, resultando con sólo había abajo dos personas, un gendarme y él mismo. Y luego más nebulosas… hasta que falleció el herido. Parece que las autoridades marroquíes no evaluaron acertadamente la gravedad de la situación y los medios aportados resultaron insuficientes a falta de otros. Hasta que fueron conscientes de ello no recabaron el auxilio de las autoridades españolas. Pero Marruecos y España no tienen conciertos como los existentes entre países de la CEE y se perdió un tiempo con la burocracia, hasta que se desplazaron para actuar. Empero, nada de lo sucedido lo ignoran los ruteros de Marruecos. La burocracia es muy lenta en ese país ¿Es por esto culpable de “asesinato” como acusa la organización? ¿Acaso actuaron de mala fe? ¿Quienes en primer lugar provocaron el accidente y el resultado posterior?
En Derecho existe el principio de causalidad "causa-causae" que se interpreta como “el que es causa de la causa es causa del mal causado”. Si infringes las normativas y las medidas elementales de seguridad también eres responsable de los resultados, por muy terribles que hayan sido las consecuencias. Desconozco si la organización de la “aventura” había solicitado y obtenido permiso administrativo de la autoridad competente marroquí; también, si habían contratado una póliza de seguros que incluyera el rescate, válida para Marruecos; si informaron sobre lo que iban a hacer ¿Porqué el grupo que se separó no llevó un guía consigo? Y otros interrogantes.
De este trágico suceso debemos obtener enseñanzas y no actuar de cualquier manera, y por libre. La pretensión de exonerarse de toda responsabilidad, los organizadores andaluces, podría volverse contra ellos, ya que el gobierno marroquí a su vez podría aplicar sanciones administrativas a dicha organización, y exigir responsabilidades. También, en lo sucesivo, esto traerá consecuencias para los escaladores ya que, probablemente, se regule su actividad y se sancione la práctica sin autorización. En fin, lo dicho y repetido, una desgracia cuyas consecuencias debieron ser previstas.
He pensado varias veces si colgaba el post o no, porque no quiero dar lugar a reproches, a justificaciones, ni a polémicas absurdas. Soy un visitante más, enamorado del país, y digo esto para que nadie se llame a engaño, en lo sucesivo, y para que todos reflexionemos y seamos responsables de nuestras decisiones.