Innisfree
26/06/22, 03:10:17
Una precisión previa creo que merecéis; llamarle "reportaje" a esto que tenéis delante es demasiado pretencioso, pero entre las opciones del editor que ofrece el foro, creo que es lo que mejor se corresponde con lo que quiero compartir con vosotros, que no es otra cosa que la experiencia de mi encuentro con esta rapaz nocturna. Más como una narración acompañada de testimonio gráfico que como una (o más) grandes fotos que exponer ante la audiencia, aunque por descontado sois libres para criticar a discreción.
Por sorpresa, en el momento justo, y con el equipo indicado. Así sucedió este breve encuentro. Y como en el cásico de David Lean, de la coincidencia inicial pasamos a una relación más estrecha. Teníamos cita con el mayor laberinto natural en España, que acaba de abrir en Vilarmaior, un pequeño municipio entre Pontedeume y Miño (A Coruña). Poco antes de llegar al destino, quisimos enseñarle a nuestra hija la casa familiar, donde vivieron sus bisabuelos, y que ahora está abandonada. No hace mucho yo mismo cortaba la hierba y maleza en esa finca, y ahora la ausencia de presencia humana permitía que la naturaleza recuperase terreno perdido comiéndose el cemento del camino hasta la huerta, que ahora se parecía más a un extracto selvático que a la alfombra verde sobre la que no hace tantos años reposábamos la digestión de una buena churrascada.
https://live.staticflickr.com/65535/52168943085_5e6b95a7ba_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntZteX)
MG_5733 (https://flic.kr/p/2ntZteX) en Flickr - Canon EOS 80D- EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/5.6 - 180 mm - 1/40 - ISO 800
Me adelanté unos metros a mi mujer y mi hija, que se quedaron recogiendo cacareixós (fresas salvajes) que ahora decoraban las escaleras de acceso a la finca. Me quedé mirando a la exhuberante masa forestal que tenía delante, allí parado bajo la sombra de una de las palmeras que de forma casi surrealista, los abuelos de mi mujer decidieron plantar precisamente en el área de influencia de una zona considerada como la mayor muestra de bosque atlántico de Europa. (https://www.turismo.gal/que-visitar/espazos-naturais/parques-naturais/fragas-do-eume?langId=es_ES) Cuando ya me disponía a abandonar la zona y regresar con la familia, levanté la vista y allí estaba: o moucho (búho). No sabía si realmente era moucho o curuxa (lechuza) pero lo que sí tenía claro es que después de años buscando rapaces nocturnas sin éxito, ahora tenía una a menos de cuatro metros. Quieta, paralizada sobre la rama convenientemente pelada de la palmera, con los ojos casi completamente cerrados, sesteando pero lo suficientemente activa como para vigilar mis movimientos desde su modo en stand by.
https://live.staticflickr.com/65535/52167436507_0374c6e7ef_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntRKot)
MG_5720 (https://flic.kr/p/2ntRKot) by Mario Martiño (https://www.flickr.com/photos/143727119@N02/), en Flickr - Canon EOS 80D - EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/6.3 - 165.0 mm - 1/30 - ISO 800
Mientras iba asimilando la situación, recordé que en el coche tenía la mochila con la cámara, y aunque la jornada fotográfica que se preveía no apuntaba su necesidad, había tenido la genial idea de meter más peso a última hora haciéndole sitio al 70-200. Mientras ganaba de puntillas el camino hacia el coche, encontré a mi mujer, que intuyó el gesto descompuesto de mi cara y antes de darle tiempo a preguntarme qué había pasado allí abajo, le cogí con fuerza la muñeca y perpetré un susurro ininteligible aspirado: -un moucho, un moucho...no hagáis ruído- y me despedí flotando con saltitos infantiles hasta llegar al coche.
Mi mujer debió pensar lo único lógico, que o bien me había dado un ictus, o aún peor, sencillamente sus peores presagios se habían cumplido:
- Ya está, el pobre no da para más y le ha petado la neurona, habrá que quererlo así, a ver si no es tarde para pillar alguna subvención por él.
Algo de razón no le faltaría si hubiese llegado a esas conclusiones. Después de años buscando un sujeto así en libertad para saciar mis ansias fotográficas, lo tenía al alcance, y entre la emoción y el miedo a cagarla y estropearlo todo, la cabeza iba a mil.
Siempre dejo en el coche un trípode...por si acaso. En cinco años era la segunda vez que lo sacaba, pero si salía bien aquello ya estaría amortizado. Pero requerir un manejo ágil del tres pies a quien casi lo estrenaba para la ocasión, tampoco es que presagiase nada bueno. La sombra generada por la palmera era más bien una penumbra, así que el trípode era imprescindible. Había que tener en cuenta que aún era pronto para obviar la dureza del sol que se filtraba entre las ramas y generaba además unos halos oníricos que pretendía evitar. Cada paso que daba hundiendo el trípode entre la maleza para mejorar la ubicación, lo hacía mirando de reojo a ver si mi amigo todavía no había levantado el vuelo. Tuve suerte, y aguantó unos veinte minutos antes de escapar. En ese tiempo, pude cambiar tres veces el contexto de la foto, no tanto para acercarme sino más bien para mejorar el juego de luces, algo que sólo logré en parte al final, y de lo que dejo una muestra en la primera foto vertical que abre el post.
https://live.staticflickr.com/65535/52168460988_d1854a3599_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntWZVW)
MG_5795 (https://flic.kr/p/2ntWZVW) en Flickr - Canon EOS 80D- EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/7.1 - 180 mm - 1/15 - ISO 800
Una semana después volví al lugar. Esta vez sólo, así no tendría la excusa de que tener a la familia esperando había empobrecido mi reportaje. Decidí equiparme mejor, pero el trípode que llevé esta vez, un Vanguard con rótula de empuñadura de pistola que pensé que me ayudaría más, vetó insolentemente la opción de afotar en vertical y casi termina con el equipo en el suelo. Además, olvidé el disparador inalámbrico, así que tendría que volver a resignarme con programar la cuenta atrás y rezar para que los pitidos no inquietasen a mi presa. Investigué un poco la especie, y terminé por identificarla como un Cárabo (Strix aluco, o avelaiona en gallego) que además tiene una presencia estable en la zona de las Fragas do Eume, así que todo parecía cuadrar. Intuía que una casa abandonada como aquella era un buen sitio para establecerse e incluso criar, así que confiaba en volver a repetir el encuentro. Pero no. Allí no estaba, y antes de irme recogiendo con una espátula mi ilusión, decidí a la desesperada alejarme unos metros y poner un vídeo de un canto del cárabo común en youtube. Cuando ya estaba guardando todo en el coche lamentando mi ingenuidad por creer que un triste vídeo iba a ejercer de imán, escuché claramente la réplica del cárabo. Bajé las escaleras con cuidado, y aunque en una rama distinta que la última vez, allí estaba
https://live.staticflickr.com/65535/52168697599_db84934a4f_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntYdgr)
MG_5808 (https://flic.kr/p/2ntYdgr) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/7.1 - 400 mm - 1/30 - ISO 800
No dudo que el cárabo se sintió decepcionado al comprobar que el tínder de las rapaces que acababa de contestar con ilusión había resultado un fake y allí tenía de nuevo al mismo gilipollas de la última vez intentando fijar el trípode entre la espesura en modo sigilo. Ahora tenía el 100-400 de Tamron, y quería probarlo a ver si conseguía un poco más de detalle.
Antes de irme quería intentar que me enseñase los ojos para tener otra perspectiva, pero no quería molestar al colega así que saqué el móvil de nuevo y puse otra vez el vídeo. De par en par abrió los ojos y me dejó tiempo para un par de fotos más.
https://live.staticflickr.com/65535/52168468848_35428f9797_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntX3gs)_
MG_5814.2 (https://flic.kr/p/2ntX3gs) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/8.0 - 281 mm - 1/30 - ISO 800
https://live.staticflickr.com/65535/52168936750_d7785a926a_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntZrmJ)
MG_5812 (https://flic.kr/p/2ntZrmJ) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/7.1 - 281 mm - 1/40 - ISO 800
Ahora que la relación entre fotógrafo y modelo ya ha pasado de nivel e incluso no me escapa y soy yo el que se marcha antes, amenazo con ir una tercera vez a ver si consigo mejorar los resultados. Pocas veces he disfrutado tanto apretando el obturador como en estas dos efímeras sesiones. Me hubiese gustado cogerlo en vuelo (http://clk.tradedoubler.com/click?p=31881&a=1241702&epi=txt2url&g=0&url=https://atrapalo.com/tracking/A2-3300-TD1241702/vuelos/) también pero ya me doy con un canto en los dientes por haberlo tenido tan cerca durante tanto tiempo y poder compartir con mi amigo o moucho, el cárabo, sombra y sueño de una tarde de verano.
Un saludo.
Por sorpresa, en el momento justo, y con el equipo indicado. Así sucedió este breve encuentro. Y como en el cásico de David Lean, de la coincidencia inicial pasamos a una relación más estrecha. Teníamos cita con el mayor laberinto natural en España, que acaba de abrir en Vilarmaior, un pequeño municipio entre Pontedeume y Miño (A Coruña). Poco antes de llegar al destino, quisimos enseñarle a nuestra hija la casa familiar, donde vivieron sus bisabuelos, y que ahora está abandonada. No hace mucho yo mismo cortaba la hierba y maleza en esa finca, y ahora la ausencia de presencia humana permitía que la naturaleza recuperase terreno perdido comiéndose el cemento del camino hasta la huerta, que ahora se parecía más a un extracto selvático que a la alfombra verde sobre la que no hace tantos años reposábamos la digestión de una buena churrascada.
https://live.staticflickr.com/65535/52168943085_5e6b95a7ba_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntZteX)
MG_5733 (https://flic.kr/p/2ntZteX) en Flickr - Canon EOS 80D- EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/5.6 - 180 mm - 1/40 - ISO 800
Me adelanté unos metros a mi mujer y mi hija, que se quedaron recogiendo cacareixós (fresas salvajes) que ahora decoraban las escaleras de acceso a la finca. Me quedé mirando a la exhuberante masa forestal que tenía delante, allí parado bajo la sombra de una de las palmeras que de forma casi surrealista, los abuelos de mi mujer decidieron plantar precisamente en el área de influencia de una zona considerada como la mayor muestra de bosque atlántico de Europa. (https://www.turismo.gal/que-visitar/espazos-naturais/parques-naturais/fragas-do-eume?langId=es_ES) Cuando ya me disponía a abandonar la zona y regresar con la familia, levanté la vista y allí estaba: o moucho (búho). No sabía si realmente era moucho o curuxa (lechuza) pero lo que sí tenía claro es que después de años buscando rapaces nocturnas sin éxito, ahora tenía una a menos de cuatro metros. Quieta, paralizada sobre la rama convenientemente pelada de la palmera, con los ojos casi completamente cerrados, sesteando pero lo suficientemente activa como para vigilar mis movimientos desde su modo en stand by.
https://live.staticflickr.com/65535/52167436507_0374c6e7ef_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntRKot)
MG_5720 (https://flic.kr/p/2ntRKot) by Mario Martiño (https://www.flickr.com/photos/143727119@N02/), en Flickr - Canon EOS 80D - EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/6.3 - 165.0 mm - 1/30 - ISO 800
Mientras iba asimilando la situación, recordé que en el coche tenía la mochila con la cámara, y aunque la jornada fotográfica que se preveía no apuntaba su necesidad, había tenido la genial idea de meter más peso a última hora haciéndole sitio al 70-200. Mientras ganaba de puntillas el camino hacia el coche, encontré a mi mujer, que intuyó el gesto descompuesto de mi cara y antes de darle tiempo a preguntarme qué había pasado allí abajo, le cogí con fuerza la muñeca y perpetré un susurro ininteligible aspirado: -un moucho, un moucho...no hagáis ruído- y me despedí flotando con saltitos infantiles hasta llegar al coche.
Mi mujer debió pensar lo único lógico, que o bien me había dado un ictus, o aún peor, sencillamente sus peores presagios se habían cumplido:
- Ya está, el pobre no da para más y le ha petado la neurona, habrá que quererlo así, a ver si no es tarde para pillar alguna subvención por él.
Algo de razón no le faltaría si hubiese llegado a esas conclusiones. Después de años buscando un sujeto así en libertad para saciar mis ansias fotográficas, lo tenía al alcance, y entre la emoción y el miedo a cagarla y estropearlo todo, la cabeza iba a mil.
Siempre dejo en el coche un trípode...por si acaso. En cinco años era la segunda vez que lo sacaba, pero si salía bien aquello ya estaría amortizado. Pero requerir un manejo ágil del tres pies a quien casi lo estrenaba para la ocasión, tampoco es que presagiase nada bueno. La sombra generada por la palmera era más bien una penumbra, así que el trípode era imprescindible. Había que tener en cuenta que aún era pronto para obviar la dureza del sol que se filtraba entre las ramas y generaba además unos halos oníricos que pretendía evitar. Cada paso que daba hundiendo el trípode entre la maleza para mejorar la ubicación, lo hacía mirando de reojo a ver si mi amigo todavía no había levantado el vuelo. Tuve suerte, y aguantó unos veinte minutos antes de escapar. En ese tiempo, pude cambiar tres veces el contexto de la foto, no tanto para acercarme sino más bien para mejorar el juego de luces, algo que sólo logré en parte al final, y de lo que dejo una muestra en la primera foto vertical que abre el post.
https://live.staticflickr.com/65535/52168460988_d1854a3599_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntWZVW)
MG_5795 (https://flic.kr/p/2ntWZVW) en Flickr - Canon EOS 80D- EF70-200mm f/4L IS USM - ƒ/7.1 - 180 mm - 1/15 - ISO 800
Una semana después volví al lugar. Esta vez sólo, así no tendría la excusa de que tener a la familia esperando había empobrecido mi reportaje. Decidí equiparme mejor, pero el trípode que llevé esta vez, un Vanguard con rótula de empuñadura de pistola que pensé que me ayudaría más, vetó insolentemente la opción de afotar en vertical y casi termina con el equipo en el suelo. Además, olvidé el disparador inalámbrico, así que tendría que volver a resignarme con programar la cuenta atrás y rezar para que los pitidos no inquietasen a mi presa. Investigué un poco la especie, y terminé por identificarla como un Cárabo (Strix aluco, o avelaiona en gallego) que además tiene una presencia estable en la zona de las Fragas do Eume, así que todo parecía cuadrar. Intuía que una casa abandonada como aquella era un buen sitio para establecerse e incluso criar, así que confiaba en volver a repetir el encuentro. Pero no. Allí no estaba, y antes de irme recogiendo con una espátula mi ilusión, decidí a la desesperada alejarme unos metros y poner un vídeo de un canto del cárabo común en youtube. Cuando ya estaba guardando todo en el coche lamentando mi ingenuidad por creer que un triste vídeo iba a ejercer de imán, escuché claramente la réplica del cárabo. Bajé las escaleras con cuidado, y aunque en una rama distinta que la última vez, allí estaba
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MG_5808 (https://flic.kr/p/2ntYdgr) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/7.1 - 400 mm - 1/30 - ISO 800
No dudo que el cárabo se sintió decepcionado al comprobar que el tínder de las rapaces que acababa de contestar con ilusión había resultado un fake y allí tenía de nuevo al mismo gilipollas de la última vez intentando fijar el trípode entre la espesura en modo sigilo. Ahora tenía el 100-400 de Tamron, y quería probarlo a ver si conseguía un poco más de detalle.
Antes de irme quería intentar que me enseñase los ojos para tener otra perspectiva, pero no quería molestar al colega así que saqué el móvil de nuevo y puse otra vez el vídeo. De par en par abrió los ojos y me dejó tiempo para un par de fotos más.
https://live.staticflickr.com/65535/52168468848_35428f9797_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntX3gs)_
MG_5814.2 (https://flic.kr/p/2ntX3gs) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/8.0 - 281 mm - 1/30 - ISO 800
https://live.staticflickr.com/65535/52168936750_d7785a926a_b.jpg (https://flic.kr/p/2ntZrmJ)
MG_5812 (https://flic.kr/p/2ntZrmJ) en Flickr - Canon EOS 80D- Tamron 100-400 - ƒ/7.1 - 281 mm - 1/40 - ISO 800
Ahora que la relación entre fotógrafo y modelo ya ha pasado de nivel e incluso no me escapa y soy yo el que se marcha antes, amenazo con ir una tercera vez a ver si consigo mejorar los resultados. Pocas veces he disfrutado tanto apretando el obturador como en estas dos efímeras sesiones. Me hubiese gustado cogerlo en vuelo (http://clk.tradedoubler.com/click?p=31881&a=1241702&epi=txt2url&g=0&url=https://atrapalo.com/tracking/A2-3300-TD1241702/vuelos/) también pero ya me doy con un canto en los dientes por haberlo tenido tan cerca durante tanto tiempo y poder compartir con mi amigo o moucho, el cárabo, sombra y sueño de una tarde de verano.
Un saludo.