Época: Cuando lo químico. Lugar: Bangkok, Surawong road, comedor de hotel. Hora : la del desayuno, antes del primer café (cuando aún no soy persona).
Engro en el ck edor de mi
hotel , como cada mañana saluddo al camarero quien tras un alegre "good morning" me indica con un movimiento de cabezaque ya mismo me prepara el café.
Exscojo una mesa xcerca del ventanal que da a la calle y dejo sobre la silla del lado del ventanal mis dos EOS 3 y los demás bartulos de afotar.
Mientras, plato en mano, saqueo las mesas del buffet, observo a una pareja, en la mesa contigua a la mía, que han desplegado un planoo de la ciudad demasiado grande para la mesa, y consultan unas notas enuna hoja. Tiene, la parejita, toda la pinta de Luna de Miel.
Cuando vuelvo a mi mesa, ellos hablan con el camarero en un Inglés cuyo avento me suena indefectiblemente a "de casa", son españoles.
Preguntan al camarero sobre algunos de los atractivos turísticos dd Bangkok.
El camarero -que tiene en la bandeja mi café- les pregunta estonces de donde son. Cuando leresponden "Spain" pone cara de haber visto las puertas ddl cielo y, señalando con los ojos hacka mí, les dice: el es español y conoce muy bien Bangkok.
seguro que les podra ayudar. A continuación se dirige a mí y me cuenta lo que yo ya acabo de ver y oir.
Saludo a la pareja tan amablemente como puedo antes del primer café y suponiendo que la conbersacion va para largo les invito a ocupar los asientos de mi mesa, enfrente al mio al de mis cámaras.
El diálogo empieza, como siempre, por las preguntas típicas y los tópicos habituales. Que si la ciudad es peligrosa, que si los taxis, que si la comida... la charla corrobora mi suposición sobre su Luna de Miel y discurre ahora -también tipico- por su recien adquirida camara - una EOS de gama media-que me enseñan mientras me cuentan que se la han comprado porque "quieren sacar buenas fotos del viaje".
El muchacho medice que pregunta -a la vista de mi equipo- que si soy fotógrafo profesional. Le respondo que no, que soy aficionado, pero mucho. La chica entonces se medio incorpora, inclina el torso hacia adelante y mira mis cámaras desde su lado de la mesa. Recupera entonces su asiento y mirando a su flamante marido, espeta: " No ves que las
máquinas son de Canon. Los profesionales usan las de
Nikon".