No soy original, porque otros muchos ya se la han construido, pero os quería mostrar mi experiencia modificando una mochila para llevar el equipo fotográfico.
Tengo tres razones para no usar una mochila específica:
1) no dar el cante con una Lowepro o similar cuando voy por la calle
2) no gastar el dineral que cuesta una mochila de éstas
3) el placer de disfrutar de cosas que he hecho yo
Pues bien, me fui al bendito Decathlon y compré una mochila-nevera. Hay de varios tamaños, estuve mirando y me llevé la más pequeña (hay de menos capacidad, pero son riñoneras). Es ésta:
Resulta que para que funcione como nevera, los aislantes internos que lleva funcionan muy bien como protecciones para la cámara, con lo cual tal cual viene ya podría ser utilizada como mochila-foto. De hecho, ya me la tuve que llevar una vez, y así fue el equipo:
Pero después de esto, un día que no andaban por casa los churumbeles, me puse manos a la obra cortando una colchoneta de aplinismo (de Decathlon también, claro) a la medida de mis necesidades.
Total, que con una regla, un bolígrafo, unas tijeras, un cutter y una pistola de cola termofusible, además de un par de latas de cerveza (no para la mochila, sino para mi entretenimiento), he llegado a este resultado:
En los laterales exteriores hay un bolsillo con cremallera (cabe un trípode pequeño) y uno sin (en el que podría llevar cosas pequeñas). Dentro, además de llevar la cámara, dos objetivos, el cargador, el flash externo y su difusor, aún me queda un poco de hueco libre, en el que puede ir la compacta con la que he hecho las fotos, el parasol del angular, los tubos de extensión, lo que compre a partir de ahora... Esto de la fotografía es un pozo sin fondo.
Coste: 15 € de la mochila y 5 € de la esterilla. Lo demás ya lo tenía por casa, y mi tiempo se lo cobro a mi empresa, pero para mis cosas me sale gratis.
Aquí, junto al teclado del ordenador, un hombre orgulloso de su obra.