El disparar fotos en RAW se selecciona desde la propia cámara, y sólo está disponible en los modos creativos P, Av, Tv y M (y creo que el A-DEP también, aunque no te lo recomiendo.
El DPP se puede usar perfectamente, y da buenos resultados, pero es un tanto incómodo y lento.
El que suele mencionarse como el mejor revelador RAW es Capture One, pero carece de base de datos para organizar las fotos.
Hay uno muy peculiar, DXO, que hace una erie de ajustes automáticamente, como quitar ruido y aberraciones cromáticas, viñeteo y distorsión de lente.
Los más completos si quieres tener las fotos bien organizadas aparte de revelar los RAW son Lightroom y Aperture, aunque este último es sólo para Mac. En estos programas los ajustes no se hacen directamente en la foto, que siempre queda como RAW original, sino que son metadatos que únicamente se aplican al exportarlas, ya sea a una carpeta, un CD o a la web. Así siempre tienes los originales y las fotos retocadas no ocupan espacio extra.
El archivo RAW son los datos en crudo del sensor, es decir, la cantidad de señal (luz) que llega a cada pixel genera un voltaje eléctrico y a ese voltaje se le asigna un valor digital. La lista de valores asignados a cada pixel es el archivo RAW.
A partir de estos valores, se "revela" una imagen, aplicándole un balance de blancos, un espacio de color, unos niveles de saturación, enfoque, reducción de ruido etc y como salida ya tenemos una imagen ya sea JPG, TIFF o lo que sea.
Si disparas en JPG todo ese proceso lo hace la cámara automáticamente siguiendo un algoritmo.
Si usas un revelador RAW, eres tú quién decide qué valores son mejores para cada foto.


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