En mi opinión, las actuaciones en un pub son algo más intimistas que las que se puedan producir en un gran escenario de rock en donde sobran watios musicales y luminosos. Es en esta cercanía en donde radica la magia y la dificultad de tu reportaje.
Primero: hay un filón que aprovechar y es el que llamaríamos "making off". Un cuarto haciendo las veces de camerino. Los preparativos, diálogos entre los músicos, etc. Luego, en la actuación en directo, primer mandamiento: no incordiar. Lo del trípode no es mala idea pero vulnera el primer mandamiento.
Tira con luz ambiente y si sale con barbas, San Pedro y si no, San Juan. Llévate el angular más amplio que tengas y si dispones de un tele cortito con buena luminosidad (50 a 1,8, 85 a 2,8) sube un poco los ISO, aprovecha los "puntos muertos" de los músicos (momentos en que menos se mueven, claro) y que San Lightroom (o San Noiseware) hagan el resto.
Venga, que no se diga. Valor y al toro.
Una cámara con unos cristales, un chisme para sujetarla, otro para suavizar sombras y ganas de aprender desde 1972 en que me compré una Minolta SR7.
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