Estoy de acuerdo con Mazaeus en que no hay que debatir. Si uno tiene una afición o una "chaladura" que le ayuda a tirar para adelante en esta complicada vida, pues bien hará en cultivarla.
¿Se le puede cuestionar a alguien porqué viaja a Egipto a ver las Pirámides si aún no conoce Socuéllamos o Navalmoral de la Mata, por ejemplo?.
Pues en eso nuestro de la fotografía es igual, si de verdad nos gusta la fotografía, soñamos con tener el mejor equipo posible.
Uno ha de medir el valor de las cosas -cámaras, objetivos, accesorios etc.- no solo en términos de necesidad en la calidad del producto final, sino también en la satisfacción que obtienes mientras estás informándote, comparando, buscando precios, ya no digamos cuando la vas a comprar (como un niño de 1ª Comunión) y, al final si, sacándole todo el jugo que eres capaz.
Recuerdo a mi padre, acérrimo partidario de Olimpus, y a mi padrino, Nikonista él, en largas sobremesas limpiando por enésima vez sus respectivos equipos y discutiendo las bondades de una u otra máquina. Eran mayores y ya les costaba salir a "afotar", pero aún disfrutaban del gran esfuerzo que les había costado en su día comprar aquellos equipos que alguien pudiera haber calificado de demasiado sofisticados para un obrero.
A mi modo de ver, solo hay dos premisas que debas valorar antes de darte un capricho: Que de verdad lo desees lo suficiente y que, por supuesto, no comprometa el pan de tus hijos. Todo lo demás, es irrelevante.
Perdonad la parrafada... tendré un mal día.
Saludos
Fotografía significa pintar con la luz
Marcadores