Lo ideal sería poder componer siempre nuestras tomas, lo cual no ocurre evidentemente pero, si practicamos algunas reglas básicas de fotografía terminarán por ser un acto reflejo.
La regla de los tercios:
Si dividimos mentalmente nuestra pantalla en tres franjas horizontales y tres franjas verticales se crean tres tercios proporcionados (9 cuadros) cuyas intersecciones se denominan puntos fuertes de la imagen. Cualquier "objeto" (en el más amplio sentido de la palabra) que pongamos en esos puntos será virtualmente realzado porque la mirada del observador se sentirá inevitablemente atraida hacia ellos. Error a no cometer: utilizar más de un punto fuerte en cada foto porque entonces la rivalidad de los puntos creará cierta angustia o tensión en el observador consiguiendo un efecto contrario al perseguido, de hecho es muy probable que aparte la mirada de la fotografía porque se sentirá incómodo sin probablemente saber por qué.
La regla de las franjas:
Si dividimos mentalmente nuestra pantalla en tres franjas horizontales (al mantener nuestra cámara en posición horizontal) o tres franjas verticales (al mantener nuestra cámara en posición vertical) podemos otorgar dos de esas tres franjas a la parte más importante a resaltar de la fotografía. Esta regla suele denominarse "regla del horizonte" porque se utiliza bastante con la finalidad de destacar el cielo (dándole esos dos tercios de protagonismo) o una única franja para destacar todo menos el cielo. Por eso cuando vemos una toma cuyo cielo ocupa la mitad de la fotografía ésta no suele interesarnos, llegando a incomodarnos en muchas ocasiones.
La regla del espacio libre:
Cualquier "objeto" (en el más amplio sentido de la palabra) debe tener más espacio por delante de él que por detrás. Esta regla suele denominarse "regla de la mirada" porque es el ejemplo rey de la misma: dejaremos más espacio hacia donde se mira que detrás del que mira. De no respetar esta regla la foto se volverá claustrofóbica y no desearemos seguir contemplándola.
La regla del punto de fuga:
La tridimensionalidad de una foto puede venir dada en gran parte por la convergencia de sus líneas hacia el denominado punto de fuga que puede estar dentro de la foto o fuera de ella llevando la mirada del observador hacia donde queremos e incluso fuera de la propia fotografía. Ejemplos típicos son unas vías de tren o unas curvas sinuosas en una carretera.
La regla de la observación:
Deberíamos hacer fotografías pensando en quienes las mirarán. ¿No tiene lógica? Pues, sí, la tiene, aunque sabiéndolo no se pueda prever.
-Si la fotografía va a ser vista en occidente, el observador mirará inconscientemente la fotografía de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.
-Si la fotografía va a ser vista en oriente, es posible que el observador mire inconscientemente la fotografía de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha.
-Si la fotografía va a ser vista en el mundo árabe, el observador mirará inconscientemente la fotografía de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda.
Moraleja, el observador mirará las fotografías (cuadros, tele, ...) de forma refleja según el hábito que tenga de leer y escribir. Se han hecho pruebas para ver cómo reacciona el ojo ante algo que tiene que observar y la mirada barre velozmente lo que tiene delante en el sentido habitual de lectura. Al parecer los analfabetos tienden a mirar siempre al centro primero y luego su mirada se dispersa en función del interés de cada uno...





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que si te subes mucho el liston... te vemos en un curso dando clase! :P :P :P
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