Bueno, casi todas las fotos tienen una historia detrás, y esta es una de ellas. Un día de tantos de "cacería" observamos como un lagunero se lanzaba una y otra vez sobre un limícola (no distinguíamos que era) en el agua, y no lo lograba capturar. Poco a poco nos fuimos acercando con la intención de asistir a ese fabuloso espectáculo, y aunque la distancia era considerable, el lagunero consideró que era corta y abandonó la caza. El limícola en cuestión se fue acercando hacia la playa con muy mala pinta, los compañeros Suso y Mary lo recogieron, y fue cuando vimos que era una aguja. Pues bien, el bicho en cuestión no parecía tener ninguna herida, y si sufrir de agotamiento y estres. Al cabo de un rato allí lo dejamos, un par de fotos, y emprendió el vuelo como sí nada. Por esta vez se había librado.
Un saludo






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... en cuanto al debate de si hicísteis bien o mal depende de lo purista que se quiera ser. Si os cuento las barbaridades que oí contar el otro día a un guarda de caza acerca de culebras y zorros.... me pareció que habíamos vuelto de golpe a los años 70...me río yo de los "pesados" de los fotógrafos. El retrato es de 10, por cierto.

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