Desde que existe la fotografía, los fotógrafos han retocado y ha habido polémica sobre cuáles son los límites aceptables del retoque. Creo que Weston, Ansel Adams, Bresson, Man Ray.. gastaron tinta y saliva con esto.
Al final, como dice Trantorr, sólo quedan los resultados y el gusto personal.
A mí personalmente, muchas de las fotos que veo hoy en día las encuentro demasiado relamidas y demasiado pulidas. A veces, veo cielos que no se corresponden con el paisaje, nubes que no pueden estar ahí, superficies o pieles satinadas que parecen de plástico, luces imposibles, sombras incríbles...
No me gusta. Lo siento.
Tampoco me gusta ver fotografías en las que se nota que se ha alterado la realidad en una gran medida. Veo fotos qeu me recuerdan a esas caras de las presentadoras de la tele, que siendo chicas guapísimas, se operan la nariz y resulta que esa nueva nariz no va con la cara que tienen. Es difícil explicarlo, pero creo que me doy a entender.
A veces veo fotos de ciudades en las que no veo los "defectos" de la realidad de las ciudades. Fotos en las que no hay farolas, ni baches, ni coches, ni gente que está donde no debe estar. Fotos en las que lo que se ve es demasiado perfecto, demasiado compuesto, demasiado correcto para ser real. La vida no es así.
Yo pienso que lo maravilloso de la fotografía es que trata y habla de la realidad. Y con ella se trabaja, y con ella uno se pelea, y con ella, algunos, hacen unas cosas maravillosas que todos admiramos.
Y esas fotos maravillosas lo son aunque aparezca una farola en un rincón, una persona caminando en el fondo, aceras desportilladas o lo que sea. Porque la vida es así.
Admito que es discutible y que grandes fotógrafos quitaron, pusieron y alteraron a su antojo. Sólo digo que me gustan menos.
Da spatium tenumque moran, male cuncta ministrat impetus. (Da espacio y tómate tiempo, la precipitación lo gobierna mal todo).
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