Lo siento mucho por la familia porque son quienes están sufriendo y van a sufrir realmente las consecuencias de lo sucedido.
No sabemos cómo sucedió y sólo podemos ir de expertos, elucubrar y empezar a echar culpas (que es lo que más nos gusta); que si fue una temeridad, que si debería haber vallas, que si se veía venir, etc., pero lo que creo que es innegable es que cada uno conocemos los riesgos, las posibles consecuencias y hasta dónde llegan nuestras capacidades y, si aún así nos metemos, hemos de ser conscientes de lo que nos puede pasar.
Me estaba conteniendo para no contestar y puedo parecer crudo y desalmado, pero la vida es así. Como se suele decir, si no sabes torear, pa qué te metes?
Está claro que los accidentes ocurren, pero también es cierto que siempre podemos minimizar los riesgos. Yo pienso que no hay que correr riesgos evitables y minimizar los inevitables.
Y lo digo yo, que me suelo meter en buenos berenjenales.
Saludos,
Carlos.
Los recuerdos son las mentiras que inventamos para hacer tolerable nuestro pasado.
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