La intencion con la que inicié este hilo no fue dogmatizar sobre nada. Muy al contrario, quería reirme de los dogmas y de la cantidad de ayatolá de lo fotográfico que pulula por ahi con pretensiones de artista irrepetible.
Buscaba, en definitiva, mucho humor, algo de ironía, autocrítica amable y mucha diversión. Ppuede que en alguna ocasión haya traslucido el humor negro, burlon y sarcástico tan apreciado y común en mi tierra.
Si he ofendido a alguien, lo siento, no me voy a disculpar porque nunca he albergado ánimo de ofensa. Quería, eso sí, reirme de mí mismo y tenía curiosidad por saber cuan capaces eramos todos de hacer lo mismo.
Dicho lo anterior, sí, sí tengo manía a los de la voz engolada y el "no, no. Yo siempre en manual" y si además con esa misma voz añaden: "quiero hacer yo la foto, no que la haga la máquina". Entonces... Ay, entonces ya me duele el higado.
Por cierto... "Esos" -los de la voz engolada- siempre dicen "máquina", mientras la mayoría de nosotros decimos cámara. Será como lo de "la mar" de los marineros y "el mar" de los de secano y tierra adentro.
En fin, como venía diciendo, tengo mania a lo de "siempre en manual" y voz engolada -repito- y viene de antiguo. Vereis:
Hubo una época, cuando los dinosaurios no eran más que lagartijas y los fotógrafos usaban película, en la que algunos fabricantes empezaron a lanzar cámaras con algunos automatismos de exposición. Bueno, en realidad las que cupan este relato son las que eran de exposición completamente automática. Se hizo entonces realidad aquello de "democratizar la fotografia". Efectivamente, con aquella lase de cámaras casi cualquiera era capaz de lograr unas imágenes técnicamente correctas. El enfoque no era aún automático, pero para los más aventureros bastaban unas breves explicaciones para que enfocar con aquellos visores, casi siempre de doble imagen, hocieran su trabajo. Para los mas retraidos había unas cámaras que disfrazaban el enfoque "auto" bajo la forma de un objetivo gran angular moderado que resolvía bien el problema dentro de un amplio margen de distancia.
Se vendieron bien, muy bien aquellas "compactas automáticas". A muchos, les picó entonces el gusanillo de la fotografía. Algún "cuñao del amigo del vecino de no sé quién, les dijo un día en la barra de un bar que lo mejor si querían "meterse en eso" eran las reflesssss (dicho así, con muchas eses muy liquidas).
A la vez, los avispados fabricantes ya habian descubierto un nicho de mercado -quese dice ahora- y empezaron a prresentar cámaras SLR que incorporaban los automatismos de exposición que tan buenas ventas les habían propiciado en su gama de compactas. Eran, aquellas SLR, casi siempre con prioridad de apertura y muy poco despues alguna con prioridad de velocidad y ¡Oh milagro! llegaron casi seguido las SLR con exposición completamente automática.
Va pues, el incipiente fotógrafo - con los sueldos de un par de meses y una extra- a adquirir una de estas maravillas de la tecnología con la que se promete ser un artista de lo de las fotos. Ahí sale el hombre, cargado con una reflesssss, un objetivo 50 1,8, un par de rollos 21 DIn -100 ASA (entonces se medía así la sensibilidad) y un montón de buenas intenciones.
En el siguiente post el desenlace





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