Black&White
by , 25/03/09 at 20:16:26 (9835 Visitas)
Vivimos en un mundo en color, nuestros ojos nos ofrecen cada día millones de imágenes con una amplia gama cromática. Rojos, azules, violetas, amarillos, verdes... inundan nuestra visión, ofreciéndonos un sin fin de tonalidades.¿Por qué entonces fotografiamos en blanco y negro? ¿Qué tiene de especial?
La ausencia de color proyecta en nosotros una sensación atrayente, precisamente porque no es lo habitual para nuestra percepción, nos abstrae de la realidad. La fotografía en blanco y negro enfatiza mucho más el valor de la composición , ya que no existe otro medio de llamar la atención sobre los elementos del contenido como nos permite el color. Nos ofrece una visión más uniforme de una imagen, que resalta los contrastes entre claro oscuros mediante una amplia gama de grises. Luces y sombras tienen un papel protagonista en la fotografía, realzan las formas, los volúmenes, concentrando nuestra atención sobre los elementos que la componen. Por lo tanto podemos decir que la fotografía en blanco y negro es una forma de valorizar la imagen, de atraer el interés del observador.
No obstante, son muchas las ocasiones en que la percepción de la misma se ve debilitada con la ausencia de color, por ello es necesario saber escoger cuándo aplicar esta técnica y cuando no.
Imaginemos una puesta de sol, en donde el cielo nos ofrece una amplia transición del rosa al naranja, manchada de tonos blancos de las nubes, del azul del mar que lo refleja.... Eliminando toda la información de color eliminaríamos también esa sensación vespertina.
La misma escena en blanco y negro nos evocaría otro tipo de sensaciones, más sosegadas, más profundas. Entonces la pregunta no es si fotografiar en blanco y negro o en color, la elección se tiene que hacer en base a lo que deseamos transmitir.
La fotografía en blanco y negro es más dramática, más contrastada, más entrañable. Observa una fotografía en blanco y negro y dime lo que te transmite. Y ahora repite la observación con la misma fotografía en color. Todas esas sensaciones son las que tienes que tener en cuenta a la hora de decidir (Esta observación obviamente solo es posible con una fotografía digital, antes, se debía de hacer mentalmente in situ)
Existen unos parámetros técnicos que favorecen más a un tipo u otro de fotografía. Hay colores que viran muy mal al blanco y negro, como es el caso del verde. Fotografías planas en las que no existen grandes contrastes, tampoco se ven favorecidas con este tipo de tratamiento. Por ello podríamos decir que una de las condiciones más importantes para una fotografía en blanco y negro es tener un buen contraste, que a la conversión nos ofrezca una amplia gama de grises.
Una vez hemos tomado la decisión de pasar nuestra fotografía a blanco y negro, llega el momento del procesado que, mediante algunos métodos, puede enriquecerla.
La técnica de procesado por zonas, que es válida también para las fotografías en color, es especialmente útil para el blanco y negro ya que trabaja específicamente sobre los contrastes. De esta manera podemos tratar independientemente cada zona agrupándolas por el nivel de claridad/oscuridad. En este tutorial se puede encontrar una explicación más detallada sobre la técnica.
¿Y quien dijo que no pudiéramos poner color a una fotografía en blanco y negro? Existen dos opciones, el virado y la desaturación selectiva. En el primer caso podemos ofrecer una visión más cálida o más fría, de nuevo en función de lo que deseamos transmitir, añadiendo un tono de amarillo o cyan. En el segundo, podemos decidir dejar una zona de la imagen totalmente en color para realzar esta forma u objeto. Quizás unos labios rojos en un retrato, o una flor en el asfalto...
Por último tenemos la posibilidad de llevar al límite las luces y las sombras, ofreciendo una imagen muy contrastada, en donde se realza el dramatismo. Aunque esta es solo una de las sensaciones que nos puede transmitir una clave alta, que en ocasiones ofrece la sensación contraria al resaltar la mirada de un bebé, cuyo rostro y piel se llenan de luz.
Cabe destacar un último aspecto de la fotografía en blanco y negro, es el hecho mismo de su visión, ya que en sus orígenes no existía en color. No había que elegir entre saturar o desaturar porque no había opción. Entonces, consciente o inconscientemente, al ver una fotografía en blanco y negro la asociamos a la autenticidad de sus orígenes, nos invade el encanto de lo tradicional, y ya sea por melancolía o por romanticismo sin querer, nos gusta más
Artículo: Gala Martínez
Fotografía: Sergio Murria
Web: www.274kms.com














