
Únicamente sería un sencillo juego de composición, colores y texturas si no fuese por la enjundia del, sólo aparentemente insustancial, sujeto: una cerradura cuyo ojo lleva años y años viendo el tiempo pasar.
Muy de cuando en cuando, la dignidad de su función es restituida por una llave que, ya a duras penas, y no con poca dificultad, logra abrirla cuando hace falta proveerse de buena leña seca, cuya guarda y cobijo es la discreta, mas noble, función que le está encomendada.
La pátina y el sobo que el tiempo ha imprimido en ella, lejos de menguarla, han realzado aún más su digna excelencia.
Si algo de lo leido ha sido inspirado a Vuesas Mercedes por la simple contemplación de la imagen, habré logrado alcanzar el objetivo que me propuse cuando decidí hacer la fotografía.
La cerradura se halla, guardando un viejo leñero, en Jartos, pedanía de la Muy Noble y serrana villa de Yeste, en la provincia de Albacete.
Ya me dirán vuesas mercedes, y en verdad agradeceré que lo hagan, lo que preciso sea para mejorarla.
Un cordial saludo.
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