¿Somos tan raros?
Hola amigos.
Intentaré contaros una pequeña historia que me ha pasado hace nada.
La semana pasada, con motivo de la celebración del carnaval en el pueblo, me pasó por allí para hacerles unas fotos a un grupo de amigos.
Las condiciones de luz eran lamentables: por la noche, interior de un polideportivo con esos peazo focos que les ponen colgando, encendidos uno sí-uno no... y alguna luz de esas de fiesta dando por saco.
Me llevé mi 350D, el flash y el pISa por aquello de aprovechar un poco los 18. Hice lo que pude. 70 y pico fotos para quedarme con unas 40.
Se me acercó una de las chicas que estaba en el grupo (no la conocía) y se interesó por mi cámara, ella tiene una igual. Me pide que le pase las fotos y demás... Yo respondo siempre que me preguntan por mi cámara que sólo necesitaría saber usarla, jejeje (y no es broma)
Este sábado coincido de nuevo con esta gente, incluída ella, y me dice de repente: "si quieres hacer algo en esto de la fotografía, vete pensando en comprarte otro objetivo" y algo así como que ella se comprará uno de 700 euros. Me quedé de piedra, y no dije "esta boca es mía".
Luego se fue al coche y me enseñó una foto que le publicaron en una especie de revista, de un concierto, borrosa y oscura.
Mis conclusiones son las siguientes:
- ¿Solemos vacilar a la gente de esa manera o me ha tocado a mi la china? me da un poco de miedo, yo intento ser muy muy modesto pero no se desde afuera como me verá la gente...
- Me llama la atención que del objetivo que me dice no reseña longitud ni luminosidad, sólo el precio... A mi me da corte decir lo que me gasto en este hobby... ¿seré yo el raro?
- La foto publicada sale de un día que el fotógrafo de esa revista no podía cubrir el acto, pero era bastante mala (o se la jodieron al tocarla para la impresión). Nunca he publicado, no me he atrevido a enviar nada a ningún sitio, quizá por eso no entiendo su "alegría".. ¿qué os parece?
En fin, como colofón, una compacta que llevaba esta chica aquel día aterrizó en el suelo sin tren de aterrizaje ni nada; se torció el objetivo y se trababa al salir. La chica le pegó un apretón (no se quedó con ello en la mano de milagro) y parece que volvió a su sitio: "para eso llevo dos años estudiando fotografía" nos planta la zagala.
Conclusión: ¿Nos llegaremos a convertir en esto? ¿Ya lo somos? ¿Somos así de raritos o simplemente soy yo el raro?
Saludos a todos.
Un barco nos parece el objeto cuyo fin es navegar, pero su fin no es navegar: es llegar a un puerto.
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