Pues lo primero sería matar esos hongos para que no continúen proliferando y extendiéndose. Un remedio es exponerlos al sol en ambiente seco, durante varias sesiones consecutivas de un par de horas cada una. Después de eso, hay que guardar el objetivo dentro de una bolsa de plástico hermética en la que se haya introducido junto a él un par de bolsitas de gel de silicona desecante.
Si con eso no se mata el hongo, pues habría que exponerlo a vapores fenólicos (muy tóxicos, por cierto). A ver si hay suerte y esos rastros de hongos no te estropean las imágenes, porque aunque estén matados, el acceder a ellos para limpiarlos ya es demasiada complicación para un no-profesional.
50D (Toki 11-16+Tamron 17-50+CanonEF 50 f/1.8+CanonEF 28 f/2.8) + objetivos manuales
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