Bueno, casi todas las fotos tienen una historia detrás, y esta es una de ellas. Un día de tantos de "cacería" observamos como un lagunero se lanzaba una y otra vez sobre un limícola (no distinguíamos que era) en el agua, y no lo lograba capturar. Poco a poco nos fuimos acercando con la intención de asistir a ese fabuloso espectáculo, y aunque la distancia era considerable, el lagunero consideró que era corta y abandonó la caza. El limícola en cuestión se fue acercando hacia la playa con muy mala pinta, los compañeros Suso y Mary lo recogieron, y fue cuando vimos que era una aguja. Pues bien, el bicho en cuestión no parecía tener ninguna herida, y si sufrir de agotamiento y estres. Al cabo de un rato allí lo dejamos, un par de fotos, y emprendió el
vuelo como sí nada. Por esta vez se había librado.
Un saludo
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