No es el colmo de la originalidad, pero es una foto preciosa, sí señor. Por la elegancia de la sencillez, por la equilibrada composición, por el juego de color (ese tono frío general, sólo roto por una franja de vivo rojo al fondo), porque transmite sosiego, por la ausencia de efectismos y añadidos de última hora (viñetas, marquitos, etc.)... y después por la técnica: Perfecta exposición, color muy natural, muy bien ese encuadre, impecable horizontalidad y (aparentemente) fabulosa definición. El agua es agua (se ha cuidado el tiempo de expo) y lo que hay es lo que había (el realismo es más que suficiente para lograr una imagen bella).
Empiezan a dejar de verse las fotos por las fotos, y no por los FX, así que... ¡Chapeau!





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