Lo más normal es tu caso, en el que el parasol se ajusta efectivamente al objetivo. Yo con el Sigma 17-70 montado, parasol y polarizador, no me ha quedado más remedio que adquirir cierta 'práctica' en manejarlo con el dedo índice, y con mucho cuidado de no tocar el cristal para no pringarlo.
De todas formas manejar un polarizador en un objetivo con el frontal rotatorio, como el 18-55 es algo más que tedioso. Si encima lo complicas más con el parasol, ya puede ser una tortura.


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