Yo, en función de la actitud de mi interlocutor, respondo más o menos amablemente, aunque alguna vez he pasado directamente a ignorar al interesado. Algunas viejitas te preguntan de una forma tan amorosa por qué fotografías la fachada de su casa, que te dan ganas de darles un beso y un abrazo. A un vigilante de la universidad sin embargo, terminé diciéndole "ya sabes donde estoy, llama a la guardia civil si quieres". Este caso fue especialmente hiriente porque en la universidad todo el mundo hace fotos con los móviles, pero los de las réflex parece que somos... no sé, cazadores de almas o algo así.
Me quedo con lo de qué pasaría si a los pintores se les dijese "aquí no pintes", a los músicos "aqui no toques".


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