Creo que el problema estriba no en el balance de blancos utilizado, sino en el perfil de color.
El perfil de color AdobeRGB tiene un espacio cromático mayor que sRGB. Hasta ahí todo perfecto, porque como lógico que es, preferimos utilizar el mayor número de colores posible.
El problema estriba después, en el momento en que queremos ver nuestras fotos con el explorador de Windows u otros programas de diversa índole, o incluso imprimirlas a través de alguna tienda on-line... En la mayoría de estos casos se utiliza el espacio de color sRGB, por lo que nuestras fotografías que con tanto "amor" hemos ajustado en AdobeRGB aparecen con unos tonos de color muy diferentes (tonos verdosos en general, los cielos aparecen amoratados... etc.)
La solución es más o menos sencilla, y pasa por convertir el espacio de color de nuestras fotografías de modo que pasen a ser sRGB. Esta conversión la deberemos hacer en el último paso de la cadena de ajuste y retoque, es decir, justo antes de grabarla en JPG
Piensa cada foto... siente cada foto... comprende cada foto... y sólo de esa manera podrás disfrutar de la fotografía
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