La calibración se puede hacer vía software y vía hardware. Veamos:
a) Vía software: son programas que a través de unos pasos guiados te van preguntando cómo ves ciertas imágenes y ciertos colores, así como la gama tonal de negro a blanco. El resultado es subjetivo, porque la calibración está dependiendo de las opiniones de quien mira. Una variación de esto es imprimir una foto que según el monitor se vea bien, y si después no quedas satisfecho ir modificando el monitor. Es mucho más intuitivo y además entra en juego la forma de imprimir del laboratorio.
b) Vía hardware: son pequeños aparatos que tienen unos sensores que reciben los colores que emiten los monitores. De esta forma no hay subjetividad posible, y quedará perfectamente calibrado. Obviamente aquí el precio es el gran inconveniente. Lo más básico (y suficiente según mi experiencia) es alrededor de 100 euros, esto se encarece si quieres calibrar también tu impresora.




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