Bueno, los “reglajes” que mencionas no se pueden dejar de lado alegremente... están ahí aunque uno quiera ignorarlos
No obstante, y suponiendo lo que quieres decir, lo cierto es que la Canon G9 supone una serie de pequeñas ventajas en varios “frentes” que, sumadas, suponen una mejora importante respecto a la IXUS 900 Ti.
De entrada, la óptica de las Canon IXUS nunca ha sido todo lo buena que podría ser: son normalmente luminosas, y poseen buena nitidez en el centro, pero tienden a perder un poco de nitidez en las esquinas (más acusadamente en las de angular máximo 28 mm.), y producir aberraciones cromáticas en diafragmas abiertos, y distorsión de barril en angular, en grados un tanto insólitos para lo que valen y el prestigio que se supone que les da la marca; las hay peores, vaya, pero también un par de marcas (Panasonic y Fujifilm) que suelen ofrecer mejores ópticas en sus cámaras equivalentes, y por el mismo o menos precio.
En cambio, la óptica de las PowerShot ya es otra historia: quizá tampoco estén del todo a la altura de las equivalentes de Panasonic (las LZ o FZ, pongamos por caso), pero ya se acercan, de modo que en conjunto, PowerShot es sinónimo de buena calidad óptica. Y la G9, concretamente, tiene al mismo tiempo buena calidad óptica, y más zoom que la IXUS 900 Ti.
La otra ventaja a considerar, en cuanto a calidad de imagen, es que el sensor es algo más grande (1/1.7”, en lugar de 1/1.8”), y le permite por tanto tener un rendimiento ISO un poco mejor.
Por supuesto, las ventajas de la G9 no terminan ahí ni de coña: estabilizador óptico de buena eficacia, pantalla de 3 pulgadas, un visor óptico algo más grande, zapata para flash externo, filtro ND integrado, completo control manual de exposición y enfoque, formato RAW... realmente es que estamos hablando de mucha más cámara, con la G9


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